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Ahora es el momento de fomentar los derechos de las mujeres y el activismo en materia de nutrición en África

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Artículo de opinión de Martin Chungong, secretario general de la Unión Interparlamentaria; Dr. Ibrahim Mayaki, director ejecutivo de la Nueva Alianza para el Desarrollo de África (NEPAD); y Nahas Angula, ex primer ministro de Namibia y facilitador de la Alianza para una Alimentación Mejorada en Namibia (NAFIN)


 

En este Día Internacional de la Mujer, queremos celebrar no solo a las mujeres, sino más especialmente a los activistas —rurales y urbanos, hombres y mujeres— que están transformando las vidas de las mujeres. En este momento, hombres y mujeres de África forman parte de un movimiento presente en todo el mundo que vela por los derechos de las mujeres, la igualdad y la justicia. No necesita buscar demasiado lejos para ver —u oír— que las mujeres del continente están rompiendo el silencio lentamente para unirse a la campaña #YoTambién (#MeToo) en las redes sociales, alzar sus voces al unísono junto con muchos hombres contra el orden establecido, organizarse para obtener mejores representantes en puestos de toma de decisión y exigir derechos sobre la tierra e igual salario por trabajo de igual valor.

Sin embargo, debido al aumento del hambre y la inseguridad alimentaria evidenciado el año pasado en diferentes áreas del África subsahariana —por primera vez en décadas—, existen hoy pocos derechos tan importantes para nuestro futuro como lo es el derecho a una adecuada alimentación y una buena nutrición. Esto no será posible a menos que cada mujer y hombre, cada niña y niño, sean valorados de igual manera y tengan el mismo acceso a la alimentación. Es decir que, al pasar de la teoría a la acción en materia de nutrición y seguridad alimentaria, debemos reflexionar y actuar también sobre la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.

A través de la historia, el activismo logró innumerables resultados en toda África. Nos preceden muchas mujeres que han luchado por justicia para otras mujeres. Estamos no solo frente a un deber moral, sino también a la elección correcta. Hace apenas muy poco, países como Senegal y Túnez lograron avances para garantizar la igualdad de derechos entre mujeres y hombres. El parlamento de Ruanda ostenta el porcentaje más elevado de mujeres en el mundo, mientras que las mujeres de Liberia y Sudán del Sur han protagonizado las iniciativas de paz y reconciliación de sus países. En palabras de Nelson Mandela —nuestro “propio” madiba—, cuyo 100.º natalicio celebraremos este año, “no podremos alcanzar la libertad a menos que las mujeres se hayan emancipado de todas las formas de opresión”. Lamentablemente, ningún país ha logrado esta libertad aún.

Siempre que haya inseguridad alimentaria, las mujeres y niñas rurales se verán afectadas desproporcionadamente y experimentarán, con mayor frecuencia con respecto a sus congéneres, las múltiples cargas de la malnutrición. A menudo, tienen la tarea de que cada uno de los miembros de la familia y la comunidad aproveche los beneficios de los mejores alimentos y nutrientes disponibles, y participan de todas las etapas de la cadena de valor alimentaria: desde la granja hasta su mesa.

Aunque no se registren grandes diferencias en la cantidad de niñas malnutridas menores de cinco años respecto de los niños de la misma edad, el poder que ejercen los hombres se diferencia notablemente de aquel ejercido por las mujeres al entrar en la adolescencia. Las madres malnutridas, especialmente aquellas que no han asistido a la escuela secundaria, tienen más posibilidades de engendrar niñas y niños malnutridos, y de perpetuar así un ciclo vicioso intergeneracional. Este futuro tendrá efectos devastadores en el potencial cognitivo del continente.

Está ampliamente aceptado que una buena nutrición es un factor determinante e indicador del desarrollo sostenible. Ahora somos conscientes de que la igualdad de género es un factor determinante e indicador de la buena nutrición. Por eso, el principal mensaje que queremos transmitir a los legisladores, líderes y activistas de toda África consiste en fomentar las inversiones en las mujeres para garantizar una mejor nutrición y la seguridad alimentaria en todas partes. Sin embargo, si los legisladores no reciben el apoyo necesario para destrabar los recursos de los presupuestos nacionales, o si no se implementan las políticas adecuadas en favor de las mujeres y niñas, ninguna iniciativa obtendrá los resultados esperados.

Ayer nos reunimos en Johannesburgo en ocasión del evento de alto nivel de la Alianza del Parlamento Panafricano por la Seguridad Alimentaria y la Nutrición. Esta Alianza tiene la tarea de garantizar la permanencia de la seguridad alimentaria y la nutrición en las agendas políticas y legislativas. Implementamos una plataforma regional para los miembros del parlamento africano con el fin de garantizar la priorización de los derechos, las necesidades y la agencia de las mujeres y niñas en todas las iniciativas.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible promete no dejar a nadie atrás. Recientemente, la publicación Nature presentó la estimación de que ningún país africano lograría erradicar la malnutrición infantil antes de 2030, debido a las grandes desigualdades presentes incluso dentro de los mismos países. Esto es así pese a los avances conquistados en la mayoría de los países africanos, especialmente, en gran parte del África subsahariana y las zonas oriental y meridional.

Como miembros del Grupo líder del Movimiento SUN para el Fomento de la Nutrición —un esfuerzo voluntario para mejorar la nutrición, que hoy cuenta con 60 países; muchos de ellos, africanos— somos conscientes de que los enfoques exitosos en materia de nutrición son aquellos que abordan y eliminan las desigualdades de género. La reducción del hambre entre los años 1970 y 1995 en todo el mundo se debe, en gran parte, a la mejora de la condición de las mujeres y en su acceso a los espacios de toma de decisión, incluidos los parlamentos. Sabemos que si las niñas pueden acceder a la educación secundaria, se reducirá en más de un 25 % la cantidad de niñas y niños con retraso en el crecimiento. Las pruebas son evidentes. Es momento de actuar.

El Día Internacional de la Mujer no es una celebración, sino la manera de recordar que debemos continuar con nuestra tarea activista, desde cada uno de nuestros lugares, no solo como representantes de organismos en favor de la igualdad de género, sino como personas individuales. Juntos, empoderemos a las mujeres en todos los entornos, rurales y urbanos, y hagamos realidad la nutrición mejorada.

Nos comprometemos a fomentar los derechos de las mujeres y el activismo en materia de nutrición en África y en todas partes. Esperamos contar con usted en esta tarea. #AhoraEsElMomento para lograr el África que queremos (#TheAfricaWeWant).


 

En conmemoración del Día Internacional de la Mujer, tres líderes y activistas africanos, el camerunés Martin Chungong, secretario general de la Unión Interparlamentaria; el Dr. Ibrahim Mayaki, ex primer ministro de Nigeria y director ejecutivo de NEPAD; y Nahas Angula, ex primer ministro de Namibia y facilitador de la Alianza para una Alimentación Mejorada en Namibia (NAFIN); se reunieron para celebrar el trabajo de los cruzados rurales y urbanos que han transformado las vidas de las mujeres y para instar la participación de activistas en la lucha por la igualdad de género y la erradicación de la malnutrición en toda África.

 


 

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