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¡Hagamos que la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en Medio Oriente y Norte de África sean el centro mismo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible!

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30 de agosto de 2017, por Gerda Verburg, subsecretaria general de las Naciones Unidas y coordinadora del Movimiento para el fomento de la nutrición (Movimiento SUN), para el Boletín Árabe de Seguridad Alimentaria y Nutricional. Vea el original (en inglés).

Garantizar que ninguna mujer, hombre o niño sufra de hambre ha sido, durante décadas, uno de los mayores desafíos de la humanidad. Si bien se han logrado grandes avances en varios rincones del mundo —incluidos el Medio Oriente y Norte de África—, cientos de millones de personas en todo el mundo todavía no reciben en su dieta la energía suficiente que les permita vivir una vida sana y activa.

Aunque el Producto Interno Bruto (PIB) en grandes partes de la región de Oriente Medio y Norte de África (MENA) puede presentar un panorama optimista, el fantasma de la desnutrición todavía se sigue asomando. Hace poco, la región registró un alza del número de desnutridos, así como de la prevalencia de la desnutrición. El retraso en el crecimiento infantil es una gran inquietud, ya que los primeros mil días en la vida de una niña o un niño son cruciales no solo para su desarrollo físico, sino también para el neurológico. Sabemos que el daño cerebral en esa etapa es irreversible. Vemos también que la doble carga de la malnutrición se presenta de forma alarmante en los países de la región MENA: niveles altos de niños con retraso en el crecimiento, junto con sobrepeso materno, obesidad y otras enfermedades no transmisibles (ENT) como la diabetes y la hipertensión. Todo lo cual tendrá consecuencias muy graves si seguimos como hasta ahora.

Como alguien que nació y se crió en una granja lechera en el corazón verde de los Países Bajos, y que ha desempeñado el cargo de Ministra de Agricultura, Naturaleza y Calidad Alimentaria, pocas cosas me interesan más que el rol que cumplen los sistemas alimentarios sostenibles no solo en el desarrollo económico, sino también a la hora de ofrecer a todos los niños, familias y comunidades el futuro (nutritivo) que merecen. En ocasiones, ello implica que una tiene que replantear y reformular, anticipar y responder a nuevos desafíos, poniendo el foco en soluciones que generen incentivos para todos los actores involucrados. El Movimiento de fomento a la nutrición (SUN) consiste justamente en esto: integrado por 59 países, tres estados de India y miles de organizaciones, todos están comprometidos a encontrar soluciones dirigidas e impulsadas por los países para acabar con la malnutrición en todas sus formas para todos y en todas partes para 2030, con los gobiernos ocupando un lugar preponderante.

Lo que sabemos hoy y que (posiblemente) no sabíamos el siglo pasado, es que no existe país que no tenga un desafío nutricional, y que luchar contra la malnutrición implica mucho más que resolver el hambre, aunque las “cuatro hambrunas” amenazan con revertir todos los avances conseguidos. Ahora sabemos que donde el acceso a alimentos nutritivos es escaso o difícil de obtener, ocurre lo mismo con la estabilidad y la prosperidad. El desafío alimentario en los países de la región MENA yace no solo en las escasas tierras cultivables, un clima seco y una escasez grave de agua. Los países de la región también se enfrentan a retos tales como la exigencia de un crecimiento económico inclusivo que cree suficientes trabajos decentes y políticas sociales que alcancen a quienes más las necesitan. La fragilidad, las crisis prolongadas y los conflictos dificultan aún más estos desafíos.

Los sistemas alimentarios “defectuosos” que no sirven por igual a las personas y al planeta —un reto que enfrenta la vasta y diversa región MENA— requieren ser replanteados y rediseñados de manera tal que contribuyan a un crecimiento económico sostenible e inclusivo, y a un futuro próspero para la sociedad, a la vez que fortalezcan la resiliencia al cambio climático.

Los gobiernos tienen la responsabilidad de tomar la iniciativa para cerciorarse de que los sistemas alimentarios sean más autosuficientes y, al mismo tiempo, menos fluctuantes, de manera que se atiendan las necesidades de todas las mujeres, hombres y sus familias. Las inversiones en agricultura y en producción de alimentos deben tener en cuenta el factor nutritivo y adaptarse a los cambios climáticos, una situación beneficiosa para todos, pero se requiere una nueva forma de pensar y, tal vez aún más importante, una nueva forma de trabajar de parte de todos los sectores gubernamentales con los diferentes actores involucrados de la sociedad.

Por esta razón la naturaleza interrelacionada de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) permite situar a la nutrición en el centro de la Agenda 2030. Una mejor nutrición funciona como estímulo para una vida más sana, una mejor educación, más innovación y mayor productividad. Las personas que gozan de una nutrición adecuada pueden obtener ingresos 25 % más altos, mientras que una buena nutrición puede aumentar en más de un 10 % el PIB de un país.

Tengo un gran entusiasmo por ver cómo los gobiernos de la región trabajan en pos del desafío y la oportunidad que trae esta agenda transformadora. Aquello que haría cumplir o acabar con nuestra visión para el 2030 es, por un lado, la inclinación que tengamos para aprender de los éxitos de otros, y por otro, si las asociaciones darán un paso adelante, ya que los diversos actores, como la sociedad civil, las empresas, el mundo académico y las Naciones Unidas deben aportar lo suyo para resolver el problema de la nutrición. Esto tentaría a empresas, organizaciones de la sociedad civil y demás sectores a salir de su zona de confort y a pensar en términos colaborativos con enfoque en los resultados, ya que no hay ningún gobierno que pueda hacer esto por sí solo.

Aunque, como reza el proverbio árabe (beduino), “no digas que es trigo hasta que lo coseches”, estoy segura de que si las semillas de los sistemas alimentarios sostenibles y la buena nutrición se siembran de este modo en la región MENA, los beneficios serán abundantes para todos y por muchas generaciones.

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