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Lecciones aprendidas en el Programa Africano de Liderazgo en Nutrición, por Kwanele Simelane

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KWANZA

Juliana Joy (left) and Kwanele Siyabonga Simelane during the 2017 African Nutrition Leadership Programme.

Durante mucho tiempo, creí que el liderazgo estaba asociado, sobre todo, con un puesto laboral, la edad, los títulos universitarios y con ser elegido para ocupar un cargo. Sin embargo, durante el transcurso del programa, me llamó la atención que uno pueda asumir una actitud de liderazgo donde sea que se encuentre. No es necesario esperar a ser designado para ocupar un cargo ejecutivo. Además, el liderazgo exige que se realicen cambios personales antes de cambiar el mundo. A los fines de explicar este concepto, casi siempre se recurrió a la cita extraordinaria de Jalaluddin Rumi: “Ayer era inteligente y quería cambiar el mundo. Hoy soy sabio y voy a cambiarme a mí mismo”. Un líder debe ser un agente de cambio, es decir, debe transformarse en lo que quiere ver, y esta es la mejor manera de ejercer el liderazgo. En el plano personal, me parece una reflexión profunda, puesto que a menudo es fácil depositar grandes expectativas en otras personas, incluso en cosas que nosotros mismos no logramos hacer.

La introspección es otra gran cualidad de un líder. Esta tarea implica la introspección continua, y el primer paso es observar las cosas para decidir aquellas que debemos seguir haciendo y aquellas que debemos abandonar. Además, un líder debe ser capaz de poder dar y recibir la opinión de los integrantes del equipo. La opinión debe ser específica y debe poner de relieve los aspectos que se deben modificar. Esto es fundamental para fomentar la confianza y la mutua comprensión en el equipo. Es preciso destacar que se debe ser cuidadoso para no tener un locus de control externo (es decir, considerarse una víctima de las circunstancias para justificar cada conducta negativa) cuando se reciben las opiniones o los comentarios. El equilibrio entre el locus de control interno (asumir la responsabilidad) y el locus de control externo ayuda a crecer y a convertirse en un buen líder.


Ayer era inteligente y quería cambiar el mundo. Hoy soy sabio y voy a cambiarme a mí mismo”.

Jalaluddin Rumi


Al reflexionar sobre mi trabajo cotidiano en la sociedad civil, me doy cuenta de que podría haber resuelto con facilidad otros desafíos anteriores sin tener que llegar a los extremos. En realidad, me di cuenta de que, en parte, había puesto en práctica mis habilidades de liderazgo. En este momento, ocupo el cargo de director y superviso el trabajo de cinco funcionarios. Cada funcionario trabaja estrechamente con los actores involucrados, incluidas las organizaciones que brindan asistencia técnica y financiera. He aprendido que la comunicación es un elemento que debo fortalecer en mis habilidades de liderazgo, así como cultivar una actitud que me permita asumir la responsabilidad de mis acciones, sin recurrir a un locus de control externo. Esto es fundamental para crear y mantener una buena relación y excelente reputación, no solo dentro de la organización, sino también fuera de ella. Por consiguiente, confío en que los objetivos fijados pueden alcanzarse. Siempre se dice que casi todos sabemos hablar, pero solo unos pocos se pueden comunicar. Las buenas habilidades de comunicación y promoción son fundamentales en el liderazgo. La comunicación implica asegurarse de enfatizar un mensaje final claro. El comunicador debe ser capaz de poder crear una película usando el volumen, los gestos y la entonación adecuados. Esta habilidad es necesaria cuando se ocupa un papel en la promoción. Además, la promoción requiere la capacidad de poder identificar a los principales personajes o impulsores influyentes a los cuales se debe recurrir para que nos ayuden a conseguir lo que buscamos. Esto implica brindar información clara a los impulsores sobre los cuales ejercemos presión, de modo que todos los defensores tengan el mismo mensaje y percepción del tema en cuestión.

Una vez más, quiero expresar mi sincero agradecimiento al Programa Africano de Liderazgo en Nutrición por la experiencia tan transformadora y reveladora. También quiero agradecer al equipo maravilloso (participantes, facilitadores) que conocí en el transcurso del programa. Sus diferentes personalidades y caracteres enriquecieron mi vida.

Sobre el autor: Kwanele Siyabonga Simelane es oriundo de Suazilandia y proviene de una familia de 12 integrantes (cuatro hermanas y siete hermanos). Sus padres se dedican exclusivamente a la agricultura. Kwanele creció labrando la tierra para llevar la comida a la mesa y ayudar a satisfacer las necesidades básicas y educativas de la familia. Obtuvo una licenciatura en Ciencia del Medio Ambiente con orientación en Tecnología e Higiene Alimentaria en la Universidad de Suazilandia en 2009 y, más adelante, trabajó para el Municipio de Mbabane como inspector de salud pública. En 2013, Kwanele obtuvo la maestría en Ciencia de la Nutrición en la Universidad Hebrea de Jerusalén, Israel, y luego volvió a trabajar en la municipalidad hasta que se incorporó a la organización sin fines de lucro Swaziland Infant Nutrition Action Network, donde ahora se desempeña como director. En la actualidad, está completando una beca de formación en Marruecos sobre la tecnología de isótopos estables, que financia el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), para un proyecto que tendrá el objetivo de determinar el nivel de lactancia exclusiva en Suazilandia: el campo en el cual se está preparando para realizar su doctorado.  

Obtenga más información sobre el Programa Africano de Liderazgo en Nutrición de 2017.

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