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Los primeros 1000 días de vida: el pequeño gran paso de los derechos humanos

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El artículo fue originalmente publicado por el Huffigton Post, en inglés
Gerda Verburg , Subsecretaria General de las Naciones Unidas y Coordinadora del Movimiento SUN

Para nosotros, en el Movimiento SUN para el Fomento de la Nutrición, el Día de los Derechos Humanos, que, con buen augurio, se celebra a finales de cada año, es una buena oportunidad para reflexionar sobre lo alcanzado asegurándonos de que estos derechos inalienables —incluido el derecho a la alimentación y la nutrición— alcancen a todas las personas sin que nadie se quede atrás. Cuando se redactó la versión preliminar de la Declaración Universal de los Derechos Humanos —entre 1946 y 1947—, el mundo era completamente diferente a lo que es en la actualidad.

Al final de la devastadora Segunda Guerra Mundial, las mujeres y los hombres de todo el mundo luchaban por la libertad y la paz, y trataban de llevar alimentos —alimentos nutritivos— a la mesa para garantizar que la próxima generación fuera saludable y pudiera prosperar. En la actualidad, la idea de que todas las personas nacen libres e iguales —en dignidad y derechos— era noble. Una idea que muchos de nosotros (si no la mayoría) hemos grabado con éxito en nuestras mentes y, con suerte, en nuestras acciones en el hogar, el trabajo y todos los lugares que frecuentamos. Después de todo, hoy en día, somos más sanos, más libres y más iguales que nunca.

Sin embargo, en el último año, como consecuencia de situaciones de conflicto y eventos climático, hemos presenciado un aumento del hambre, lo que colocó a millones de personas al borde de la inanición. En este contexto, me pregunto si no estamos avanzando un paso y retrocediendo dos con la idea de garantizar derechos humanos para todas las personas, ya que las hambrunas presentes en los países como Nigeria, Somalia, Sudán del Sur y Yemen son consideradas las peores crisis humanitarias desde la Guerra antes mencionada.

 


Tal como afirmó Eleanor Roosevelt (la madre fundamental de la Declaración): “En definitiva, ¿dónde empiezan los derechos humanos universales? En pequeños lugares, muy cerca de casa; en lugares tan próximos y tan pequeños que no aparecen en ningún mapa. […] Si esos derechos no significan nada en estos lugares, tampoco significan nada en ninguna otra parte. Sin una acción ciudadana coordinada para defenderlos en nuestro entorno, nuestra voluntad de progreso en el resto del mundo será en vano”. Para nosotros, este pensamiento es más actual que nunca.


 

Para el Movimiento SUN —que cuenta con 60 países y tres estados de la India— el derecho a la alimentación, la nutrición y a medios de vida dignos (según el Artículo 25 de la Declaración) comienza en el sitio más pequeño según mi conocimiento: allí donde se produce la concepción de un niño o una niña. Ese momento, y los 1000 días posteriores, hacen la diferencia en tanto que el niño tenga la oportunidad de ejercer su igualdad y libertad. ¿Cómo esperamos que estos niños puedan competir con aquellos que sí recibieron una buena nutrición desde el inicio, que nutre el cuerpo y el cerebro? No todos nacemos necesariamente libres e iguales.

Por fortuna, no está todo perdido para nosotros y las generaciones futuras. Nuestro Informe Anual de Progresos, presentado durante la Reunión Mundial 2017 del Movimiento SUN celebrada el mes pasado, nos muestra que erradicar la malnutrición es posible, para los niños y sus padres. El último año, algunos países, entre ellos, Burkina FasoEtiopíaMauritaniaMyanmar Nigeria, han informado una reducción en las tasas del retraso en el crecimiento. En todo el mundo, la cantidad de niños con una estatura demasiado baja para su edad disminuyó de 165 millones en 2012 a 155 millones en la actualidad. Es decir que, muchas niñas y muchos niños también nacieron en un mundo —en dignidad y derechos— donde puedan tener el desarrollo cognitivo y físico necesario para ser los líderes del mañana.

En nuestro Informe de Progresos, se destaca que el reconocimiento del derecho a la alimentación y la nutrición en las constituciones ofrece la base necesaria para garantizar que la nutrición sea una prioridad duradera, en vez de fugaz. En todo el Movimiento, 24 países SUN mencionan explícita o implícitamente este derecho fundamental en sus constituciones, y diez países SUN protegen explícitamente este derecho. Algunos países, como Uganda, han decidido no incluir el derecho a la alimentación como tal en su constitución, sino que se centran en el derecho a una buena nutrición.

Esto me lleva a mi último punto, mientras nos preparamos para celebrar todo el año el 70.º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Sabemos que los alimentos saludables y la buena nutrición proporcionan lo necesario para que el cuerpo y el cerebro puedan tener un buen desempeño en el trabajo y el hogar. Pero ¿estos alimentos, los alimentos a los que tenemos derecho, son necesariamente más saludables que aquellos ingeridos por nuestros padres? Algunos estudios indican una tendencia preocupante. Por ejemplo, en 2005 [1], se sostenía que un pollo producido en el Reino Unido en 2004 contenía más del doble de grasa que uno de 1940, además de un tercio más de calorías y un tercio menos de proteínas. Este cambio en la calidad y el valor nutricional de los alimentos producidos podría explicar por qué la magnitud mundial y sin precedentes del sobrepeso y la obesidad es una “bomba de tiempo”. Por fortuna, muchos países son conscientes de esta realidad, por lo que están estableciendo políticas nacionales para garantizar la producción de alimentos nutritivos.

Esto nos indica lo siguiente: Sí, la mayoría de nosotros estamos mejor en 2017 que en 1948, en tanto que muchos más tenemos conciencia de que los buenos alimentos son importantes para nosotros, en todas las etapas de la vida y desde la concepción. Eso no es poca cosa. Pero todavía nos queda mucho por delante, en cada rincón del mundo. Todos debemos desempeñar el papel fundamental que nos toca. Estamos en el mejor momento para #LucharPorLosDDHH y liderar verdaderamente desde nuestro lugar. Por este medio, les deseo el fin de año más saludable y nutritivo que puedan tener.

 


[1] The Guardian (2005). It’s supposed to be lean cuisine. So why is this chicken fatter than it looks? (Se supone que es comida saludable. Entonces, ¿por qué este pollo tiene más grasa de lo que parece?). Disponible en el siguiente enlace: https://www.theguardian.com/lifeandstyle/2005/may/15/foodanddrink.shopping3[fecha de consulta: diciembre de 2017].

 

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