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Optimización de la alimentación en las escuelas primarias de Kirguistán

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En la clase de geografía en la escuela Ashimov de la región de Tuyp. Fotografía: Aigul Eshtaeva/Banco Mundial

Introducción

Desde 2006, el Gobierno de Kirguistán ha implementado un programa nacional de alimentación escolar que beneficia a más de 440 000 niños que asisten a las escuelas primarias. En enero de 2013, el Programa Mundial de Alimentos y el Gobierno de Kirguistán lanzaron una intervención experimental para mejorar la calidad, la eficiencia y la sostenibilidad del programa nacional de alimentación escolar. Si bien los programas en contextos de ingresos medianos bajos o bajos suelen, por lo menos en parte, depender de la financiación externa, esta medida ha permitido lograr la manera de proporcionar alimentos nutritivos y de alta calidad dentro de los límites de los recursos nacionales existentes, en condiciones higiénicas y con fuerte participación comunitaria.

La malnutrición en Kirguistán

En 2006, cuando empezó el programa nacional de alimentación escolar en Kirguistán, los índices de retraso en el crecimiento en tres provincias superaban el 20 % y uno de cada 20 niños presentaba bajo peso al nacer.[1] La gran prevalencia de anemia producía mayores riesgos de mortalidad perinatal, materna e infantil, así como un deterioro de las funciones cognitivas en los niños. Casi el 22 % de las muertes de los niños menores de cinco años se atribuían a la desnutrición, lo que representaba aproximadamente 1547 muertes al año.

Alimentación escolar

Pese a los gastos elevados que insume el programa (más de USD 6 millones por año de los recursos presupuestarios del estado), las deficiencias en su implementación y diseño no permiten ofrecer alimentos con los nutrientes adecuados. De acuerdo con una evaluación de referencia de la alimentación escolar que el Programa Mundial de Alimentos realizó en 2013 en escuelas seleccionadas, el 87 % de las escuelas en ese momento solo podían proporcionarles a los niños una taza de té con un panecillo. Además, la alimentación escolar aportaba solo el 58 % de las calorías y el 36 % de los valores proteínicos recomendados por el Gobierno para el desayuno. Fuera del entorno escolar, la dieta kirguisa típica se caracteriza por un alto consumo de trigo, papa y azúcar, mientras que el consumo de alimentos nutritivos, como la carne, la leche y los productos lácteos, ha disminuido sustancialmente en comparación con 1990.

La intervención experimental como medida para optimizar un programa nacional de alimentación en las escuelas primarias

La intervención experimental destinada a mejorar la alimentación escolar se aplica en distritos muy diversos entre sí, como, por ejemplo, regiones llanas y montañosas, zonas rurales remotas y centros urbanos, zonas pobres y ricas, a fin de recopilar diferentes experiencias para redactar la estrategia nacional de implementación de la alimentación escolar.

En las escuelas seleccionadas, todos los alumnos de 1.º a 4.º grado (aproximadamente 86 000 niños) reciben un menú mejorado con alimentos nutritivos. En cada jornada escolar, se sirve una comida, que en el 99 % de los casos es caliente, aunque hay una mayor tendencia a servir ensaladas frescas (del 10 % en 2015 al 41 % en 2016) y carne (58 % en 2016). Los ejemplos de menús incluyen:

  • copos de avena con leche, compota y un panecillo fortificado;
  • arroz pilaf, panecillos fortificados rellenos con repollo y compota de frutas; y
  • sopa de arveja (chícharo) con papas, un panecillo fortificado y compota de frutas.

Los menús incluyen alimentos con valores nutricionales lo más cercanos posibles a los valores recomendados por el Gobierno de Kirguistán para el desayuno. Los alimentos que se distribuyen conforme a la intervención experimental aportan, en promedio, el 30 % de las necesidades energéticas diarias de los niños (547 cal de las 1850 cal que recomiendan la Organización Mundial de la Salud y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura para este grupo de edad) y su entrega es posible gracias al aporte del Gobierno y las contribuciones alimentarias temporales del Programa Mundial de Alimentos y los padres.

En mayo de 2016, el 68 % de la alimentación escolar de la intervención experimental alcanzaba o superaba el valor energético recomendado por el Gobierno en comparación con el 13 % registrado en septiembre de 2013.

Participación de los alumnos y la comunidad

Asimismo, desde la intervención se anima a los niños a que adquieran hábitos permanentes de una alimentación más equilibrada, mediante una serie de actividades complementarias que tienen el propósito de incrementar el conocimiento, así como de mejorar las actitudes y prácticas de nutrición. Las actividades complementarias que se realizan abarcan lo siguiente:

  • La participación de casi 8000 niños en juegos interactivos infantiles que promueven una mayor conciencia de las dietas saludables y equilibradas.
  • La mejora de las instalaciones sanitarias escolares y la educación sobre las prácticas básicas de higiene en los niños, en especial, el lavado de manos, que se realiza a través de una iniciativa experimental conjunta de UNICEF y el Programa Mundial de Alimentos con la que se pretende introducir el enfoque de las tres estrellas para WASH en las escuelas[2] (desde 2016).
  • La práctica de la agricultura (27 escuelas) y la creación de huertas (57 escuelas) para que los niños aprendan más sobre el cultivo de alimentos.
  • El apoyo a una encuesta del Ministerio de Salud de 2014 sobre el consumo de comida chatarra y bebida carbonatada por parte de los niños que asisten a la escuela como medida para comprender y abordar mejor este problema.
  • La presentación de un análisis del menú ante el grupo de trabajo interministerial del Gobierno para describir el progreso, analizar el presupuesto y elaborar recomendaciones sobre la puesta en práctica.

Junto con las actividades para los niños, el propósito de la intervención experimental también es educar a los padres y a la comunidad en su conjunto, haciéndolos partícipes de la creación de los menús escolares, la presentación y el análisis de los resultados y, en general, animándolos a que contribuyan con el programa. El programa garantiza que las mujeres y las madres tengan una representación plena en la creación y la toma de decisiones a través de mecanismos de participación comunitaria, en especial, las consultas con los grupos de docentes y padres.

Costos

Una ración de comida escolar tiene un valor diario de USD 0,10 a 0,15 (KGS 7 a 10) por niño según la ubicación geográfica de la escuela, en consonancia con los recursos presupuestarios nacionales que el Gobierno del país asigna al proyecto. A fin de asegurar la sostenibilidad de la intervención experimental, al inicio del programa el Programa Mundial de Alimentos solo suministrará harina de trigo fortificada (60 g/niño/día, lo que equivale a aproximadamente USD 0,04), y al momento del traspaso este aporte se reemplazará por los productos de las huertas escolares y el apoyo de los padres y las autoridades locales. Si bien las contribuciones medias de los padres han superado el valor de la harina de trigo que aporta el Programa Mundial de Alimentos, es necesario seguir trabajando en este ámbito para que estas contribuciones se mantengan.

Conclusión

El Programa de Optimización de Comidas en la Escuela Primaria ha permitido hallar la manera de crear modelos de alimentación escolar que se adecuan tanto a los estándares nutricionales del Gobierno como a los presupuestos nacionales destinados a los programas al aprovechar el potencial nacional y local. Además, funciona como una plataforma para la participación comunitaria y la educación para padres, y podría servir como modelo para realizar mejoras en otros países de ingresos medianos bajos.

[2] El enfoque de las tres estrellas para WASH en las escuelas se ha creado para mejorar la eficacia de los programas destinados a lograr un cambio en las prácticas de higiene. El enfoque permite asegurar que los hábitos saludables se enseñen, se practiquen y se integren en la rutina escolar diaria.
Este artículo forma parte del documento Compendio de estudios de caso: aprovechamiento de los programas de protección social para una nutrición mejorada (Compendium of Case Studies Leveraging Social Protection Programs for Improved Nutrition),, que fue elaborado por SecureNutrition, con la financiación de la Federación Rusa. Es uno de un conjunto de productos del conocimiento, incluidos una revisión de evidencias, un informe del foro y una serie de seminarios, que derivan del Foro Global sobre Programas de Protección Social Sensibles a la Nutrición celebrado en Moscú, en septiembre de 2015. El objetivo de SecureNutrition es apoyar los esfuerzos del Grupo del Banco Mundial por catalizar e impulsar inversiones y actividades centradas en la nutrición en las condiciones fundamentales que llevan a la malnutrición. Visite http://www.securenutrition.org/ para obtener más información.

Este artículo de SUN en la práctica es parte de una serie de artículos que se comparten a través del sitio web del Movimiento SUN durante 2017 en colaboración con SecureNutrition para ayudar a impulsar el diálogo sobre los programas de protección social sensibles a la nutrición.

Compendio de estudios de caso: aprovechamiento de los programas de protección social para una nutrición mejorada

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Revisión de evidencias: aprovechamiento de los programas de protección social para una nutrición mejorada

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Informe sobre los procedimientos del Foro Global

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