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Cómo los países pueden alcanzar los objetivos de nutrición a través del enfoque de los sistemas alimentarios

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© UNICEF/UN043229/Romenz

Artículo escrito por Suresh Babu* y publicado originalmente por el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI)


Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas relativos a laseguridad alimentaria y la nutrición se han convertido en prioridades esenciales para los gobiernos de los países en desarrollo. En aras de lograr estos objetivos de aquí a 2030, es preciso que los distintos sectores se reúnan para diseñar e implementar intervenciones de políticas y programas, aunque estos esfuerzos siguen suponiendo obstáculos importantes. ¿Qué paradigma permitirá unir a todos los sectores para que implementen las intervenciones de nutrición en todos los niveles?

En otras ocasiones, se propusieron varios paradigmas de este tipo para que los distintos sectores que pretenden alcanzar los objetivos de nutrición puedan trabajar codo a codo. Sin embargo, no dieron resultado, en parte, porque la nutrición se consideró un tema secundario y, por lo tanto, las medidas no se integraron en el desarrollo de los programas, ni en la elaboración de las políticas. Los enfoques anteriores tampoco lograron crear un marco operativo claro, ni tener la capacidad de identificar las deficiencias en materia política y de inversiones, lo que frenó la promoción de los objetivos nutricionales.

En el informe del Grupo de Alto Nivel de Expertos en Seguridad Alimentaria y Nutrición de las Naciones Unidas de 2017 en el que se describe el enfoque de un sistema alimentario orientado a la nutrición, se ofrece una vía para sortear estos obstáculos. El paradigma del sistema alimentario implica adoptar una perspectiva integrada de todas las actividades relativas a la alimentación: suministro de insumos, producción, procesamiento, almacenamiento, transporte, comercialización, distribución y consumo. Incluso se deben tener en cuenta los servicios y productos básicos que no sean alimentos, pero que guarden relación con los objetivos nutricionales.

Este enfoque empieza con un análisis de un amplio abanico de factores que repercuten en las cadenas de suministro y demanda de alimentos, como, por ejemplo, factores biofísicos, tecnológicos, políticos, demográficos, culturales y socioeconómicos. Luego, estos factores se vinculan con otros más inmediatos que inciden en la seguridad alimentaria y nutricional a escala familiar: la disponibilidad, la accesibilidad y la inocuidad de los alimentos. Estos factores, junto con el agua no contaminada, el saneamiento e higiene, las cuestiones de género y la distribución del ingreso en el hogar, son los que determinan los resultados nutricionales individuales.

A fin de emplear estos análisis para alcanzar los objetivos de nutrición, los sectores, como la agricultura, la salud, el bienestar social, la educación y el comercio, deben reunirse en las diferentes etapas (desde el diseño de las políticas y programas hasta la implementación) para analizar las estrategias y aunar esfuerzos. Sin embargo, a menudo, los sectores individuales desarrollan e implementan documentos sobre estrategias y políticas y planes de inversiones sin demasiada coordinación.

Por ejemplo, los planes nacionales de acción de la nutrición que actualmente se están elaborando en varios países en desarrollo exponen vías específicas para alcanzar los objetivos nutricionales, como la productividad de las cosechas y las empresas ganaderas, los medios de vida, los ingresos y la calidad de los alimentos. No obstante, estas medidas no contemplan otros sectores ajenos a la agricultura, la salud o el bienestar social. Mientras tanto, la implementación de los planes de inversión en la nutrición suele estar a cargo de un solo sector, como la salud.

¿De qué manera el enfoque de un sistema alimentario orientado a la nutrición puede involucrar a todos los sectores para trabajar a escala nacional en pos de los objetivos de nutrición? Las primeras consultas nacionales a través del proyecto colaborativo de investigación del IFPRI sobre las cuestiones relativas a los sistemas alimentarios en varios países en desarrollo, incluidos Myanmar, India, Bangladesh, Malaui y Nigeria, sugieren los pasos siguientes:

  • Los gobiernos deberían hacer que la implementación del enfoque del sistema alimentario sea una prioridad clave de las políticas de nutrición en los niveles más altos.
  • Los encargados de la adopción de políticas deben adaptar el enfoque según las necesidades de sus propios países. Esto implica analizar las dificultades políticas y programáticas que enfrentan y crear un entendimiento en común entre los principales actores de los diferentes sectores para avanzar hacia la implementación práctica. Esto exige que se identifiquen los terrenos favorables en las políticas actuales de cada sector e integrar las estrategias para alcanzar los objetivos de nutrición en sus planes de inversión e implementación.
  • Los encargados de la adopción de políticas de los distintos ministerios sectoriales deben trabajar juntos para generar consenso sobre cómo lograr estos objetivos. Las consultas multiactor, las mesas redondas y los debates grupales son esenciales a la hora de crear una comprensión común necesaria de los principios operativos.
  • Los investigadores y los analistas deben analizar los planes sectoriales individuales, los marcos de inversión y su implementación para establecer claramente cómo cada sector contribuirá a la consecución de los objetivos identificados en el plan nacional de acción de la nutrición.
  • Los administradores de programas deben crear un marco común de monitoreo, evaluación y aprendizaje que se pueda usar en el sistema alimentario. Esto permitirá tener la oportunidad de hacer un seguimiento de los objetivos de cada sector y supervisar el progreso. Crear una función de supervisión exige que se desarrolle una capacidad multidisciplinaria en uno o dos sectores clave, por lo general, la agricultura y la salud. En esta etapa, el papel de los principales líderes nacionales de nutrición y los asesores se vuelven esenciales: deben revisar periódicamente los datos de seguimiento y supervisión sobre los resultados nutricionales a fin de evaluar el progreso. Asimismo, su liderazgo es necesario para guiar el proceso de la asignación de recursos por parte de los organismos gubernamentales y los socios para el desarrollo, puesto que permite identificar las brechas y centrar la atención en las dificultades que supone la implementación.
  • Los encargados de la adopción de políticas de los principales sectores participantes deben integrar este proceso en los planes de trabajo organizativos de los ministerios sectoriales y sus departamentos de nutrición.

Aún queda un largo camino por recorrer en términos prácticos para poner en marcha el enfoque del sistema alimentario, y en las consultas nacionales salieron a la luz varias lecciones generales. En primer lugar, sigue habiendo obstáculos a la hora de usar los resultados de las investigaciones individuales para dar forma a un proceso amplio de políticas. Algunos investigadores y profesionales creen que los estudios de investigación que se centran en un área estrecha, como los patrones de consumo, las cadenas de valor específicas, las pérdidas después de las cosechas, las redes de seguridad social o el impacto de las intervenciones específicas de nutrición, se pierden ante el panorama general. Por otro lado, sostienen que tales esfuerzos de investigaciones individuales sobre las evaluaciones de impacto de un elemento de intervención específico (sin bien pueden servir para publicar en revistas de gran repercusión) no contribuyen a las políticas nacionales tendientes a alcanzar los objetivos de nutrición y seguridad alimentaria, a menos que se conjuguen estratégicamente con el proceso de las políticas de nutrición. En los países en desarrollo, no existe la capacidad para satisfacer esta necesidad.

En segundo lugar, algunos profesionales e investigadores expresan un creciente descontento respecto de que la comunidad de desarrollo está cambiando sus paradigmas para alcanzar los objetivos de nutrición a un ritmo tan rápido que resulta difícil seguirle el paso debido a la falta de capacidad en el plano individual, institucional y de los sistemas políticos. En los últimos 30 años, el paradigma de investigación en los sistemas agrícolas ha cambiado a favor de las intervenciones integradas de la nutrición, los enfoques de los medios de vida y, ahora, del enfoque del sistema alimentario y el aumento de la resiliencia. Pareciera que cada 5 o 10 años los paradigmas cambian y tanto los investigadores en el campo como los encargados de la adopción de políticas no logran entender plenamente sus aspectos funcionales, sin mencionar las fases de adopción e implementación. Se prosigue que, como resultado, el diseño y la implementación de las políticas de nutrición y los programas sufren las consecuencia.

Por último, utilizar los resultados de las investigaciones de subsectores específicos para que contribuyan efectivamente a la programación y elaboración de políticas integradas representa otro desafío importante para el enfoque de los sistemas alimentarios. Nuevamente, se observa una falta de fiabilidad en la capacidad multidisciplinaria que se necesita para tal conjunto de resultados a escala nacional. La falta de capacidad a menudo significa que la evidencia de la investigaciones no les pertenece completamente a los investigadores locales, no es sumamente inclusiva, no es tan oportuna a la hora de satisfacer las necesidades en la elaboración de políticas y es de difícil acceso para los encargados de la adopción de políticas. Todos estos elementos son necesarios para que las investigaciones se transformen en medidas políticas.

La puesta en macha del enfoque del sistema alimentario orientado a la nutrición puede servir para superar las deficiencias anteriores en la programación y la elaboración de políticas de nutrición. Sin embargo, actualmente esta no es una característica de los planes de nutrición a escala nacional. En la medida en que existe, en su mayoría se realiza desde la asistencia técnica externa. Desarrollar la capacidad de los actores en todos los sectores que integran el sistema alimentario de un país debería ser una meta clara de las inversiones, ya que permitirá alcanzar los objetivos de nutrición de una manera más rentable. Dotarlos del conocimiento sólido basado en las investigaciones puede servir para achicar la gran línea divisoria que existen entre las investigaciones y la elaboración de políticas y, en última instancia, servirá para que los países puedan implementar plenamente un enfoque de los sistemas alimentarios para alcanzar los objetivos de nutrición.


*Suresh Babu es investigador superior y jefe de Fortalecimiento de las Capacidades en el IFPRI.

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