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Conflicto y hambre: es hora de romper el círculo vicioso

  |   Red de donantes SUN, Red de las Naciones Unidas para el SUN

Otra vez se registra un incremento de los conflictos y las hambrunas. Existe un amplio reconocimiento de que los dos elementos se potencian entre sí en un círculo vicioso, y que el conflicto es un factor impulsor clave de las situaciones de profunda inseguridad alimentaria y las hambrunas que reaparecieron recientemente. En general, los marcos legales actuales, como el derecho internacional humanitario, el derecho internacional de los derechos humanos, el derecho de los refugiados y el derecho penal internacional, son adecuados para mitigar los efectos adversos de los conflictos en la población civil, lo que incluye el acceso a los alimentos y los medios de vida. Además, sirven para garantizar el respeto y la protección del derecho a no padecer hambre. El problema no está en la falta de normas, sino en que no se las cumple, lo que, sumado a la ausencia de rendición de cuentas, agrava las situaciones de inseguridad alimentaria provocada o empeorada por un conflicto.

Esta situación exige que todas las partes de los conflictos armados, así como la comunidad internacional, presten atención urgente e inmediata y asuman un compromiso a largo plazo de una manera más generalizada. La prevención de conflictos, la mitigación de sus efectos negativos en la seguridad alimentaria y la creación de sistemas alimentarios sostenibles, resilientes e inclusivos requieren de una respuesta integral, coordinada, innovadora y multidisciplinaria, y de un compromiso que se mantenga por años, en vez de meses. Los diferentes actores (los estados, los organismos humanitarios, de derechos humanos y de desarrollo, los mediadores de conflictos, los actores de la sociedad civil y confesionales, el sector privado) poseen diferentes habilidades, experiencia y tipos de apalancamiento que se deben usar de manera complementaria para romper en forma colectiva el círculo vicioso —donde el conflicto y el hambre se potencian entre sí—
y evitar que se produzcan estas situaciones. Se debe dar prioridad a las comunidades afectadas y a sus necesidades ante cualquier respuesta, que debe sustentarse por el principio de «no ocasionar daños».

El informe sugiere tres vías clave: la prevención de la inseguridad alimentaria que surge del conflicto o lo fomenta; el cumplimiento de los marcos legales y la rendición de cuentas correspondiente; y la tarea de elaborar una
respuesta operacional integral y coordinada. Para tal fin, la comunidad internacional debe aprovechar las iniciativas, los mecanismos existentes y los logros anteriores, mientras aspira a buscar formas innovadoras de responder a las necesidades inmediatas y a largo plazo de las comunidades afectadas por el conflicto y el hambre.

Descargue el informe en inglés


La serie de debates sobre conflicto y hambre fue iniciada por los Países Bajos y Suiza en calidad de presidentes del Grupo de Amigos de Seguridad Alimentaria y el Grupo de Amigos de Protección de la Población Civil en la Sede de las Naciones Unidas, Nueva York. La serie de tres eventos que se realizaron en el transcurso de 2017 pretendió lograr una mejor comprensión de los vínculos entre conflicto y hambre, así como identificar los posibles cursos de acción para que la comunidad internacional intente solucionar y prevenir el problema del hambre. Los eventos se realizaron en Nueva York (con la organización de Suiza, los Países Bajos y el International Peace Institute), Roma (con la organización de los Países Bajos, Italia, Suiza y los organismos con sede en Roma) y Ginebra (con la organización de Suiza, los Países Bajos y el Grupo de Políticas Humanitarias del Overseas Development Institute). El informe representa un resumen de los principales debates. El Grupo de Políticas Humanitarias del Overeas Development Institute redactó el informe en Londres.

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