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De qué manera la coordinación basada en la nutrición derriba tabúes culturales y empodera a las mujeres de Sri Lanka

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* Artículo publicado originalmente por la Red de las Naciones Unidas para el SUN


Fotografía: © Fondo de Población de las Naciones Unidas Sri Lanka

Entre diciembre de 2018 y marzo de 2020, el Programa Mundial de Alimentos (PMA), parte de la Red de las Naciones Unidas para la Nutrición en Sri Lanka y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) aunaron esfuerzos para lanzar el proyecto Mejorar la salud de la comunidad por medio de la nutrición y la igualdad de género (CHANGE, por sus siglas en inglés). El objetivo del programa es lograr la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer por medio de mejoras en la nutrición, la seguridad alimentaria, la salud reproductiva y sexual y el acceso a los servicios sanitarios. El gobierno danés fue el ente financiador del proyecto que se ejecutó en seis distritos, donde 8000 personas fueron beneficiadas.

La integración entre los sectores fue un factor esencial en el diseño del proyecto. “Fue la primera vez que los problemas se vincularon de una manera que los participantes lo pudieron percibir”, señala Sarah Soysa, analista de programas nacionales del UNFPA. “Antes, la nutrición se trataba como una cuestión separada de la violencia de género, la salud sexual y reproductiva, etc. En este caso se empleó, por ejemplo, la guía para los grupos de apoyo entre madres, que fue uno de los principales componentes del programa. La formación permitió hacer cambios y establecer una conexión explícita entre la nutrición deficiente y los efectos que esto podría tener durante el embarazo; se abordó además la manera en que la violencia de género podría afectar la salud mental de quien la padece”.

Lakmini Perera, oficial de apoyo al programa de género del PMA, coincide en que uno de los principales logros del proyecto fue la colaboración. “Hubo intercambio de materiales entre los socios y charlas sobre las cuestiones de género. También era la primera vez que el gobierno participaba en una medida multisectorial de género, salud y nutrición”. Este tipo de proyecto presenta oportunidades para generar un efecto multiplicador.

Los aspectos innovadores de este programa abundan. Se desarrolló una aplicación para usar en el teléfono celular que permite hacer un seguimiento de los progresos. Se crearon videos para las alumnas y alumnos de noveno grado, que se proyectarán durante una clase sobre competencias para la vida. Por último, se realizaron talleres de alimentación que contenían un ingrediente especial (como se describe más abajo).

Una aplicación para los grupos de apoyo entre madres

En un principio, estos grupos se habían formado gracias a un proyecto colaborativo entre el PMA y el UNFPA con la finalidad de concientizar sobre la nutrición y, en segundo lugar, abordar otras cuestiones más sensibles, como la salud reproductiva y sexual y las desigualdades entre los géneros. Se crearon hasta 1250 grupos de apoyo que se reunían de manera habitual en seis distritos. Además, el programa trataba varias de estas cuestiones durante los encuentros de «formación de instructores» que estaban destinados a oficiales médicos y otras personas de la comunidad que trabajaban como voluntarias en 78 dependencias del Ministerio de Salud.

A los fines de llevar un seguimiento de la frecuencia con la que se reunían los grupos, así como de las personas que dirigían el debate y los temas que se trataban, se desarrolló una aplicación. “La toma de notas en las reuniones no era sistemática”, recuerda Sarah. “La aplicación funciona como una herramienta de rastreo que nos permite tener todo en un solo lugar. Se pueden cargar fotografías e historias. Sirve para que los grupos estén conectados entre sí. En el plano nacional, los administradores de los programas pueden acceder a los datos, mirar los progresos en los distintos temas que atañen a los grupos”.

No obstante, su empleo es aún reciente, ya que estábamos aprendiendo a usarla justo antes de que se desatara la pandemia por coronavirus y nos viéramos obligados a detener las actividades en el país.

Videos que reproducen nuevas normas de género

Lakmini prevé que las herramientas más valiosas para los participantes del programa serán los ciclos de videos que se proyectarán en las escuelas y se crearon en el marco del proyecto CHANGE. Se produjeron dos videos en idiomas locales sobre la comunicación para el cambio de comportamiento. Mientras redactamos esta nota, los videos están en la etapa final de producción.

Fotografía: © Fondo de Población de las Naciones Unidas Sri Lanka

El ciclo de video trata sobre las competencias para la vida, incorpora la nutrición y la salud sexual y reproductiva, e incluye temas, como la pubertad, la menstruación, la imagen corporal positiva, por mencionar solo algunos. “En los videos, aparece un joven que habla con una muchacha sobre algunos de estos temas tabúes, con la intención de normalizar este tipo de conversaciones”, relata Lakmini. “Se entregan con una guía para el docente para cerciorarnos de que se transmita el mensaje correcto. No contamos con educación sexual como parte del plan de estudios, por lo que los docentes generalmente no tratan estos temas sensibles. Si bien aún se debe recibir la aprobación del Ministerio de Educación y otros organismos gubernamentales, creemos que estos videos constituirán una herramienta útil, sobre todo, en lo que respecta a las desigualdades y las normas de género”.

Los videos constan de una sección sobre las opciones de alimentos saludables, donde se explica la importancia de los alimentos nutritivos en la adolescencia y se insiste en que las opciones de alimentos saludables favorecen la concentración y la productividad. Asimismo, se hace referencia a los efectos a largo plazo que la alimentación deficiente genera en el sistema inmunitario, la obesidad y las enfermedades no transmisibles. En otra sección, se analizan los beneficios de llevar una vida físicamente activa.

En los talleres de alimentación se habla

Si bien en principio los talleres de alimentación, que impartió el Programa Mundial de Alimentos, eran sobre los alimentos, también abarcaron cuestiones más amplias de la equidad de género. “La preferencia por alimentos procesados y poco saludables es una tendencia que ha crecido en las comunidades empobrecidas. Por lo tanto, uno de los propósitos fue hablar del valor nutricional de algunos de estos alimentos, como, por ejemplo, las galletas (que no son saludables) y promover alternativas más saludables. No solo estuvo dirigido a las madres, sino también a líderes comunitarios. Los talleres permitieron que las personas adquirieran un conocimiento que no tenían”, aclara Sarah.

Fotografía: © Fondo de Población de las Naciones Unidas Sri Lanka

Se partió de esa base para entrar a otros terrenos más privados como la toma de decisiones en el hogar. ¿Cómo deciden las familias respecto de lo que cocinarán y comerán? ¿Dónde se deben plantar las distintas semillas? ¿Por qué las mujeres sirven los alimentos, pero son las últimas en comer? ¿Quién tiene derecho a un segundo plato en la mesa familiar?

En los talleres, también se abordaron temas tabúes, como la menstruación, cuyo propósito era que los hombres formaran parte de las charlas. Los talleres funcionaron como una formación de instructores; se invitó a las líderes de los grupos de apoyo entre madres, así como a parteras e inspectores de salud. A su regreso, los participantes compartirán con sus comunidades las técnicas de cocina, así como estas conversaciones sobre temas sensibles.

De cara al futuro: la segunda fase

Ambas organizaciones, el Programa Mundial de Alimentos y el Fondo de Población de las Naciones Unidas, quisieran aprovechar los logros conseguidos durante la fase uno para poner en marcha otro ciclo de proyectos de 18 meses, en especial, debido a que la primera fase se interrumpió por las elecciones y la pandemia. A continuación, se proponen algunos de los objetivos que quisieran incorporar, incluidos aquellos que permitirán que el programa se vincule con otros sectores.

• Resiliencia al cambio climático: dado el incremento de la frecuencia y la gravedad de las inundaciones, los desprendimientos de tierra y las sequías, la creación de comunidades más resilientes al cambio climático ocupa un lugar prioritario en la lista. Los talleres de alimentación y otras actividades de divulgación impulsarán una agricultura sensible a la nutrición en la que, además, se contemplen la producción y el consumo de variedades que no solo sean resistentes a las sequías, sino también abunden en micronutrientes y sean de la zona. Además, en la segunda fase se podría presentar la oportunidad de promover la biodiversidad y el cultivo de especies infrautilizadas u olvidadas, teniendo en cuenta las diferencias en el contenido nutricional de las distintas variedades de cultivo.

• Fomentar la participación de los hombres: el programa cuenta con una plataforma que propicia la participación activa de los hombres y muchachos como promotores en la lucha contra las disparidades de género en la nutrición, la seguridad alimentaria y la agricultura y como artífices del cambio de las conductas y prácticas discriminatorias. El fomento de estas actividades animará la participación de los varones de una manera más significativa y sistemática. “Nuestro trabajo estuvo abocado en gran medida a los grupos de apoyo entre madres, en los que hubo participación de los hombres, aunque fue mínima. Nos gustaría que en esta segunda fase que proponemos, los hombres participen más”, afirma Lakmini.

• Participación de la juventud: la segunda fase se centrará más en las niñas y los niños en edad escolar que participan en el programa de competencias para la vida, a quienes se los implicará en el desarrollo directo de los materiales del proyecto. Se aplicará un enfoque participativo para asegurarnos de que su aporte se concrete, lo que aumenta las expectativas respecto del cambio que se desea lograr.

• Un nuevo enfoque de la violencia de género: los oficiales del programa también esperan con interés poner a prueba técnicas de comunicación para el cambio de comportamiento a fin de abordar este problema acuciante en Sri Lanka.

Mejorar el estado nutricional de las niñas, las adolescentes y mujeres es una situación en la que todos ganan. Los programas innovadores como CHANGE permiten que las niñas tengan un mejor desempeño escolar y aumenten sus ingresos durante su vida productiva, lo que fomenta aún más la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer. La colaboración entre el PMA y el UNFPA en Sri Lanka pone la igualdad de género en primer plano y tiene el potencial de detener el ciclo intergeneracional de la malnutrición. La incorporación de medidas para evaluar el impacto nutricional será clave para orientar las medidas futuras y comunicar lo aprendido a otros países.

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