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Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos: la inocuidad de los alimentos es responsabilidad y asunto de todos

  |   Red de las Naciones Unidas para el SUN

A modo de aunar esfuerzos, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) señalaron que “la inocuidad de los alimentos era una responsabilidad compartida”, ya que sobre cada actor involucrado —los gobiernos, la industria, los productores, explotadores de las empresas y consumidores— recae una cuota de compromiso.

La pandemia de la enfermedad provocada por el coronavirus (COVID-19) también permitió reconocer la importancia de vigilar y abordar la inocuidad alimentaria; adaptar los sistemas de seguridad alimentaria para responder a las interrupciones de la cadena alimentaria; y asegurar la continuidad del acceso a alimentos inocuos.

Markus Lipp, presidente de la Unidad de Inocuidad y Calidad de los Alimentos de la FAO, ratificó que en estos tiempos cambiantes, el lema de este año –Inocuidad de los alimentos, un asunto de todos– era “más pertinente que nunca”.

“Pase lo que pase, todo ser humano siempre necesitará alimentos inocuos todos los días”, señaló. “No podemos cejar en nuestra vigilancia tendiente a garantizar que los alimentos que consumimos sean inocuos”.

Una inversión en salud

Los alimentos inocuos no solo son esenciales para mejorar la salud y seguridad alimentaria, sino también los medios de vida, el desarrollo económico, el comercio y la reputación internacional de cada país.

“Millones de personas en todo el mundo dependen del comercio internacional para su seguridad alimentaria y sus medios de vida”, señalaron QU Dongyu, Tedros Adhanom Ghebreyesus y Roberto Azevedo, directores de la FAO, la OMS y la Organización Mundial del Comercio (OMC), respectivamente, en una declaración conjunta.

“A medida que los países avanzan en la adopción de medidas destinadas a detener la expansión de la pandemia del COVID-19, debe tenerse cuidado de reducir al mínimo las posibles repercusiones en el suministro de alimentos o las consecuencias imprevistas en el comercio mundial y la seguridad alimentaria”.


Los organismos declararon que, cada año, unas 700 000 personas mueren en todo el mundo debido a infecciones resistentes a los antimicrobianos.

“La mejora de las prácticas de higiene en los sectores alimentario y agrícola ayuda a reducir la aparición y propagación de la resistencia a los antimicrobianos a lo largo de la cadena alimentaria y en el medio ambiente”, explicaron.

A modo de enfatizar la necesidad de contar con mejores datos para comprender el profundo impacto de los alimentos insalubres, los representantes de la OMS y la FAO afirmaron que invertir en educación en materia de inocuidad de los alimentos tiene el potencial de reducir las enfermedades transmitidas por los alimentos y generar ahorros de hasta USD 10 por cada dólar invertido.

“Debemos garantizar que nuestra respuesta al COVID-19 no cause involuntariamente una escasez injustificada de artículos esenciales y agrave el hambre y la malnutrición”, afirmaron los directores de la FAO, la OMS y la OMC. “Ahora es el momento de mostrar solidaridad, actuar con responsabilidad y sumarse a nuestro objetivo común de incrementar la seguridad y la inocuidad alimentarias y la nutrición y mejorar el bienestar general de la población de todo el mundo”.

La producción de alimentos

Las infecciones provocadas por alimentos contaminados tienen un impacto mucho mayor en las poblaciones con un estado de salud deficiente o frágil, afectan más profundamente a los lactantes, las mujeres embarazadas, los adultos mayores y los enfermos, e, incluso, suelen causar la muerte, según la OMS.

Mientras tanto, a lo largo de las diferentes etapas de las cadenas de suministro complejas de hoy en día, persisten las posibilidades de que los alimentos se contaminen, en la producción en la granja, en el matadero, durante la cosecha y en los procesos de elaboración, almacenamiento, transporte y distribución.

Además, la globalización del comercio y la producción de alimentos provocan una extensión de la cadena de alimentos, lo que complica el retiro de productos de urgencia y las investigaciones sobre los brotes de enfermedades transmitidas por los alimentos.

Asimismo, los efectos de la contaminación de los alimentos van mucho más allá de las consecuencias directas en la salud pública. Perjudica las exportaciones de alimentos, el turismo, los medios de subsistencia de los manipuladores de alimentos y el desarrollo económico, tanto en países desarrollados como en desarrollo.

A fin de mejorar la inocuidad de los alimentos, la OMS recomienda que los diferentes organismos y departamentos públicos —que comprenden a la salud pública, la agricultura, la educación y el comercio— trabajen en equipo y en iniciativas para involucrar a la sociedad civil, incluidos los grupos de consumidores.

El abordaje del problema

A fin de garantizar el control de la calidad y la inocuidad de los alimentos, es necesario fortalecer los sistemas en los planos regionales, nacionales e internacionales, según la FAO.

Esto requiere, entre otros aspectos:

  • Liderazgo para la evaluación y el desarrollo de sistemas de control alimentario, incluidas las políticas y los marcos reglamentarios.
  • Capacidades de manejo institucionales e individuales, incluido el manejo de las emergencias relacionadas con la inocuidad alimentaria.
  • Asesoramiento científico sólido a fin de fundamentar normas nacionales, regionales e internacionales.
  • Plataformas, bases de datos y mecanismos que respalden el diálogo y el acceso mundial a la información.
  • Recopilación, análisis y comunicación de información relacionada con la cadena alimentaria.

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