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El COVID-19 repercute en la salud y el bienestar de los niños y las familias en Zimbabue

  |   Red de donantes SUN, Red de la sociedad civil SUN

* Artículo originalmente publicado por la Red de la sociedad civil SUN


© UNICEF

En Zimbabue el brote de enfermedad provocada por coronavirus (COVID-19) está acarreando consecuencias drásticas en la salud y el bienestar de los niños y sus familias que residen en zonas tanto urbanas como rurales. El estado nutricional y el bienestar de los lactantes, los niños, las mujeres embarazadas y las madres lactantes corren riesgos importantes, en especial, en contextos donde se dificulta el acceso a los servicios esenciales de salud y nutrición y a una alimentación nutritiva básica y asequible.

Muchas personas han perdido su empleo y medios de subsistencia. Ante esta situación, les resulta difícil mantener a la familia y familiares a cargo, ya que se ven obligadas a permanecer en los hogares sin poder realizar una actividad económica que les genere ingresos significativos para satisfacer las necesidades alimentarias y nutricionales de su familia.

Los niños y las niñas no están asistiendo a la escuela, y no se ha implementado una estrategia alternativa que garantice el acceso a la alimentación escolar por medio del programa nacional de alimentación infantil. Esto no se ha logrado, a pesar de que existe una partida presupuestaria en el presupuesto nacional 2020 de Zimbabue, mediante la cual se asignan fondos al programa de alimentación escolar para complementar las necesidades alimentarias y nutricionales de los niños y las niñas en edad escolar.

La importancia de una alimentación nutritiva y saludable

El confinamiento restringe las actividades económicas y los medios de subsistencia de las familias. Esto ha generado grandes sufrimientos en los hogares ya empobrecidos, que tienen dificultades para comprar los alimentos que habitualmente se consumen en la familia. Cuando las personas pasan más tiempo en su casa, hay una tendencia a llevar una dieta no diversificada, en la que se aumenta la ingesta de comida chatarra y alimentos procesados envasados y se reduce el consumo de alimentos nutritivos, como las hortalizas y las frutas frescas.

En un programa en vivo de CAPITALK FM, Spectacular Gumbira, una joven promotora de la nutrición, resaltó que esto se debe a los costos elevados de los alimentos básicos, a la pobreza y al hambre que padecen muchas familias. Esto significa que cuando los niños tienen hambre, solo se les sirve comida chatarra, como bocadillos, palomitas de maíz y dulces, ya que son más baratos que los alimentos saludables.

Los niños no perciben ningún tipo de ingresos y suelen rogar a sus padres y familiares que les den dinero para comprar bocadillos mientras esperan a que les sirvan el plato de comida diario en su casa. Esta realidad coloca a los niños en una situación de vulnerabilidad frente al abuso y el acoso.

Repercusiones en los sistemas alimentarios

Las repercusiones de la pandemia de COVID-19, del confinamiento y de las restricciones en los sistemas alimentarios en Zimbabue son especialmente preocupantes. Se ha registrado una caída de la producción y, por otro lado, aumentaron las pérdidas posteriores a la cosecha debido a las dificultades que tienen los productores para acceder a los mercados. El confinamiento limita enormemente el acceso y la asequibilidad de los alimentos: los principales pilares de la seguridad alimentaria.

En este sentido, el acceso restringido a los mercados para productores y consumidores debido a las disposiciones relativas al COVID-19 impide el acceso oportuno a los alimentos nutritivos perecederos, como las frutas y las verduras, lo que perjudica la nutrición familiar y, especialmente, a los niños que no asisten a la escuela. Por consiguiente, se necesitan medidas deliberadas para prevenir esta situación y mitigar sus efectos.

Protección de las comunidades vulnerables

La actual crisis alimentaria incide gravemente en la calidad, la frecuencia y la diversidad de la dieta infantil. Los lactantes, los niños y las madres lactantes consumen lo que consiguen, sin importar el valor nutricional de estos alimentos. Sumado a ello, las familias del país no pueden brindan a sus hijos la atención adecuada durante estos momentos pandémicos cada vez más difíciles.

El apoyo apropiado y oportuno a la nutrición de la madre, el lactante y el niño pequeño es esencial para salvar vidas, proteger la nutrición infantil, ayudar a las madres y fomentar la salud y el desarrollo de la nación. Asimismo, existe la necesidad urgente de que se propongan estrategias innovadoras para afrontar situaciones imprevistas y, de este modo, asegurar que los niños sigan teniendo su plato de comida escolar durante el confinamiento y que las madres reciban el apoyo y asesoramiento correctos durante la lactancia.

El derecho a la alimentación

Es menester destacar que el derecho a la alimentación es un derecho humano fundamental que se reconoce en virtud del derecho internacional y nacional y, por consiguiente, este derecho se debe garantizar en beneficio de todas las personas, sobre todo, de los lactantes, los niños, las mujeres embarazadas y las madres lactantes.

La Constitución de 2013 de Zimbabue también protege el derecho de toda persona a tener acceso a los alimentos, así como a alimentarse y alimentar a su familia, ya sea mediante la producción propia o la adquisición. Por lo tanto, el gobierno de Zimbabue debe cumplir con su compromiso de garantizar el derecho a la alimentación, ayudando a la población a superar la malnutrición donde sea que se presente, especialmente, en los grupos más vulnerables.

 

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