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El Informe de la nutrición mundial 2020 insta a redoblar los esfuerzos para hacer frente a la malnutrición en todas sus formas

  |   Red de países SUN

En un contexto donde la pandemia de la enfermedad provocada por el coronavirus (COVID-19) sigue poniendo en peligro los sistemas sanitarios y alimentarios de todo el mundo, el Informe de la nutrición mundial 2020 insta a los gobiernos, las empresas y la sociedad civil a redoblar sus esfuerzos para hacer frente a la malnutrición en todas sus formas.

 


La pandemia dejó al descubierto las debilidades de los sistemas alimentarios y sanitarios y afectó de manera desproporcionada a las poblaciones que ya se encontraban en situación de vulnerabilidad. Frente al avance desenfrenado de las desigualdades y la malnutrición, en el Informe de la nutrición mundial 2020 se destaca la necesidad de hacer frente a la malnutrición en todas sus formas, para lo cual reparar las injusticias presentes en los sistemas alimentarios y de salud es más urgente que nunca.

La doble carga: la mayoría de los países deben contar con los medios para luchar contra ambas caras de la malnutrición al mismo tiempo

El progreso es demasiado lento. En todo el mundo, una de cada nueve personas presenta desnutrición o sigue pasando hambre, mientras que 149 millones de niños menores de 5 años aún sufren de emaciación. Por otro lado, ahora son más las personas de todas las edades que presentan obesidad antes que un peso insuficiente, ya que una de cada tres personas tiene sobrepeso u obesidad.

Pese a estos valores, los países no suelen estar preparados para hacer frente a la crisis mundial de nutrición. A menudo, se carece de una coordinación pública firme de la nutrición; los países de ingresos más bajos tienden a dejar a un lado el sobrepeso, la obesidad y las enfermedades crónicas relacionadas con la alimentación. Los compromisos financieros tampoco coinciden con la magnitud y la naturaleza del problema: los aumentos de los recursos internos destinados a la nutrición han sido, a lo sumo, insignificantes, y la obesidad y el sobrepeso se ignoraron casi por completo en las asignaciones de ayuda.

Gerda Verburg, subsecretaria general de las Naciones Unidas, coordinadora del Movimiento SUN e integrante del grupo de actores involucrados del nuevo informe, señaló: “El 2020 debe representar un momento decisivo para la nutrición. En nuestra búsqueda de resiliencia frente a las tensiones mundiales, la nutrición debe constituir un componente esencial de cualquier respuesta de emergencia o a largo plazo. Invertir en nutrición, renovar y ampliar los compromisos, y fortalecer la rendición de cuentas ahora se han convertido en necesidades urgentes si queremos preparar nuestros sistemas para las crisis futuras y evitar una reversión de los logros conseguidos”.

Nuevas perspectivas: reorientar los recursos hacia las comunidades y las personas más afectadas es la mejor forma de proceder y la estrategia más inteligente

Los patrones mundiales y nacionales esconden desigualdades significativas en los países y las poblaciones, siendo los grupos más vulnerables los más afectados. En el informe se señala que existe una relación clara entre los niveles de malnutrición y las características demográficas, como la ubicación, la edad, el sexo, el nivel educativo y socioeconómico; asimismo, los conflictos y otros tipos de fragilidad agravan el problema.

Las diferencias entre comunidades y a escala subnacional también son sorprendentes: en los niños menores de cinco años, la emaciación puede ser hasta nueve veces mayor en ciertas comunidades en un mismo país, el retraso del crecimiento, hasta cuatro veces mayor, y el sobrepeso y la obesidad, hasta tres veces mayor.

Si no se toman medidas, los efectos de la pandemia dificultarán aún más las posibilidades de que las poblaciones vulnerables eviten la malnutrición. La malnutrición afecta el sistema inmunitario, lo que genera una mayor susceptibilidad a las infecciones y, por otra parte, los efectos socioeconómicos de la pandemia podrían impulsar la malnutrición en todo el mundo.

Las deficiencias de los sistemas alimentarios: la mala alimentación no es una cuestión de mera elección personal

En el informe se aboga por un cambio en los sistemas alimentarios. Del informe también se desprende que los sistemas agrícolas existentes se siguen centrando en los cereales básicos, como el arroz, el trigo o el maíz, en lugar de producir una gran variedad de alimentos más diversos y saludables, como frutas, frutos secos y verduras.

En muchas partes del mundo, los alimentos frescos o perecederos son más caros y difíciles de conseguir que los cereales básicos. En Burkina Faso, las calorías que aportan los huevos son 15 veces más costosas que las que se obtienen a partir de los alimentos básicos, mientras que en los Estados Unidos cuestan 1,9 veces más. Los alimentos procesados, sobre todo los ultraprocesados, están al alcance de la mano, son baratos y se comercializan en todas partes; sus ventas siguen siendo elevadas y están aumentando con rapidez en muchos lugares del mundo.

En África Subsahariana, el crecimiento de las cadenas de supermercado está quitando participación a los comerciantes informales y ha repercutido en las elecciones alimentarias de la población. Estos cambios exigen la adopción de políticas y la planificación de los recursos a fin de obtener los resultados de nutrición esperados.

En distintas partes del mundo, empezaron a aparecer soluciones, que ya se pusieron en práctica en un número creciente de países, como la India, Nigeria, el Perú y Tailandia, entre otros.

Entre las medidas adoptadas se encuentran el incremento de la inversión pública en productos alimenticios más sanos, el apoyo a las cadenas de suministro más cortas en favor de los programas de entrega de productos frescos, el uso de instrumentos fiscales, como impuestos a las bebidas endulzadas con azúcar (ahora en 73 países), las restricciones de publicidades de comida chatarra y la reformulación de los alimentos o el empleo del etiquetado en la parte frontal del envase con miras a informar a los consumidores e influir en la conducta de la industria, tal como lo hicieron Chile y el Reino Unido. Sin embargo, quedan muchas tareas pendientes.

 


La cobertura sanitaria universal: una oportunidad para convertir a la nutrición en un servicio sanitario básico, vital y rentable que se preste a todas las personas por igual

La malnutrición en todas sus formas se ha convertido en la principal causa de mala salud y mortalidad, y el rápido aumento de las enfermedades crónicas relacionadas con la alimentación está sobrecargando los sistemas de salud de manera intolerable. Pese a esta conclusión, las medidas de nutrición solo representan una porción minúscula en los presupuestos sanitarios nacionales, aunque se trate de soluciones que pueden ser sumamente rentables y hasta favorecer el ahorro de costos. La reciente iniciativa de la India que apunta a transformar la situación de los distritos con indicadores socioeconómicos deficientes es un ejemplo de integración satisfactoria y de prestación de servicios nutricionales equitativos como parte de una medida de transformación sanitaria general.

En los controles médicos de la mayoría de los países no se trata la calidad de la alimentación, y en las encuestas nacionales rara vez se evalúan de manera integral la alimentación y el estado nutricional de la población. La distribución de profesionales capacitados en materia de nutrición es desigual, y no todas las personas pueden acceder a estos servicios. A escala mundial, el número promedio de profesionales de nutrición es de 2,3 por 100 000 habitantes; en África es de 0,9 por 100 000 habitantes; y algunos países no disponen de este tipo de profesionales.

 


La buena nutrición es una estrategia de defensa esencial para proteger a la población de las epidemias, aliviar la carga en nuestros sistemas sanitarios y, en última instancia, salvar vidas. Las conclusiones del Informe de la nutrición mundial 2020 (GNR, por sus siglas en inglés) dejan en claro que el abordaje de la malnutrición debe ser el eje de nuestra respuesta sanitaria global».

Renata Micha, copresidenta del Informe y profesora auxiliar de investigación en la Facultad Friedman de Políticas y Ciencias de la Nutrición de la Universidad Tufts


 

Informe de la Nutrición Mundial 2020
(GNR, por sus siglas en inglés)

Sitio web del Informe de la nutrición mundial 2020 (en inglés)
Resumen ejecutivo
Prólogo (en inglés)
Informe completo (en inglés)

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