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El PMA anunció un aumento masivo en el número de personas que padecen hambre en todo el mundo debido a las consecuencias socioeconómicas de la pandemia de COVID-19

  |   Red de las Naciones Unidas para el SUN

Distribución de alimentos en El Salvador, PMA/David Fernández

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) anunció un aumento masivo en el número de personas que padecen hambre a las que planea ayudar en todo el mundo, ya que las consecuencias socioeconómicas devastadoras de la pandemia de la enfermedad provocada por el coronavirus (COVID-19) empujan a millones de personas más hacia la inseguridad alimentaria en países de ingresos bajos y medios.

«El frente de batalla contra el coronavirus está cambiando los países rico por los países pobres», señaló David Beasley, director ejecutivo del PMA y miembro del Grupo líder del Movimiento SUN.

Hasta el día que tengamos una vacuna, los alimentos son la mejor solución contra el caos. Sin ellos, se podría producir una escalada de los disturbios y las protestas sociales, un aumento de la migración, la profundización de los conflictos y la desnutrición generalizada en las poblaciones que anteriormente no padecían hambre».

A fin de hacer frente a la creciente ola de hambre, el PMA lleva a cabo la mayor respuesta humanitaria de su historia. El número récord de 97 millones personas a las que había brindado ayuda se registró en 2019, cifra que ahora alcanza los 138 millones. Sin embargo, se necesita una financiación sostenida con suma urgencia para responder a las consecuencias inmediatas de la pandemia en los más vulnerables, y apoyar a los gobiernos y socios mientras controlan la propagación de la enfermedad y enfrentan las consecuencias de la pandemia. El PMA solicita USD 4900 millones para realizar su trabajo destinado a salvar vidas en 83 países en los próximos seis meses.

Las proyecciones anteriores del Programa Mundial de Alimentos sobre el número de personas que caerían en la inseguridad alimentaria debido al COVID-19 ahora se han perfeccionado mediante las supervisiones y evaluaciones en tiempo real. Las nuevas estimaciones del PMA indican que el número de personas que padecen hambre en los países donde opera podría llegar a 270 millones antes de fin de año, un aumento del 82 % con respecto a los valores registrados antes de la pandemia.

La crisis se desarrolla en un momento en que el número de personas en situación grave de inseguridad alimentaria en el mundo ya había crecido en un 70 % en los últimos cuatro años, lo que agudiza los efectos del cambio climático, las crisis y los conflictos socioeconómicos en regiones que anteriormente habían logrado eludir situaciones graves de inseguridad alimentaria.

Las consecuencias de la pandemia se sienten con más fuerza en América Latina, que casi ha triplicado el número de personas que requieren asistencia alimentaria, y entre las comunidades urbanas en países de ingresos bajos y medios, que están siendo arrastradas a la indigencia por la pérdida de los empleos y la caída precipitada de las remesas. Los picos de hambre también se evidencian en África Occidental y Central, donde el aumento del número de personas con inseguridad alimentaria alcanza el 135 %, así como en África Meridional, donde se registró un incremento del 90 %.

 

Las infecciones por coronavirus aumentan en el mismo momento en que las reservas de alimentos en algunas partes del mundo ya son bajas. En esta época del año, muchos agricultores esperan recoger sus cosechas. Las temporadas de huracanes y monzones están comenzando y, por otro lado, el récord de plagas de langostas en África Oriental y los estallidos de conflictos se suman a un panorama ya difícil para las personas que padecen hambre.

«Esta crisis sin precedentes requiere una respuesta sin precedentes. Si no respondemos de manera rápida y eficaz a esta amenaza viral, el resultado se medirá en una pérdida de vida desmesurada, y las medidas para revertir la marea de hambre se desvanecerán», señaló Beasley.

El nuevo rostro del hambre requiere respuestas especializadas, un gran aumento de transferencias en efectivo y un fuerte enfoque en los ámbitos urbanos. Más de la mitad del nuevo plan de respuesta del PMA se ejecutará en forma de entrega de dinero en efectivo y cupones para estimular las economías y que las comunidades urbanas satisfagan sus necesidades alimentarias a través de los mercados locales.

Además de brindar asistencia para salvar vidas en la primera línea del hambre, el Programa Mundial de Alimentos está en una posición privilegiada para ayudar a los gobiernos a brindar asistencia y empoderar a las comunidades vulnerables mediante el apoyo a los sistemas de protección social, el acceso a servicios básicos de nutrición y escolares, y el respaldo de los sistemas alimentarios.

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