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En busca de soluciones a la malnutrición mundial: invertir en innovaciones en los sistemas alimentarios locales

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* Artículo redactado por Sophie Reeve de WRENmedia, Reino Unido, y
publicado originalmente por la Red de empresas SUN


Cherrie Atilano, directora ejecutiva de AGREA, es miembro del Grupo líder del Movimiento SUN y colabora con el desarrollo de la Red de empresas SUN en Filipinas.

Siempre me interesaron las intervenciones que aportan soluciones al sistema alimentario —tanto a nivel de los agricultores como de la cadena de suministro— y permiten que los alimentos nutritivos lleguen a todas las mesas. Es por ello que acepto con mucho entusiasmo la invitación de la Red de empresas SUN de formar parte del panel de jueces que estarán en la final de la Competencia de discursos SUN 2020 a fin de este mes. Cuanto más esfuerzo, tiempo y recursos dediquemos a las innovaciones en los sistemas alimentarios, más ayudaremos a resolver el problema mundial de la malnutrición. Este es el mejor momento para que se lleve a cabo la competencia porque muchas personas están cayendo en la pobreza y el hambre debido a la pandemia por coronavirus, lo que repercutirá en su alimentación y generará más malnutrición.

En mi país de origen, Filipinas, tenemos una población de alrededor de 110 millones de habitantes, que depende en gran medida de las importaciones y exportaciones entre las islas para abastecerse de productos agrícolas. Sin embargo, debido a la pandemia, las restricciones impuestas a la circulación de las personas y al suministro de alimentos han ocasionado un perjuicio enorme en el sistema alimentario y, lo que es más importante, en el acceso a alimentos nutritivos. Muchos agricultores no han podido atender sus campos, y los cierres de carreteras interprovinciales y de puertos han limitado aún más el acceso a alimentos frescos y, en consecuencia, los productos agrícolas se empezaban a podrir en los campos.

En AGREA, una empresa social que trabaja en pos de la erradicación de la pobreza de los agricultores a través de la formación y la educación, empezamos a recibir llamadas de los agricultores durante los primeros días de confinamiento, el cual fue anunciado el 16 de marzo de 2020. Ante la imposibilidad de transportar sus frutas y verduras frescas, los agricultores necesitaban que lo ayudáramos a distribuir sus productos y evitar que se echaran a perder. En respuesta a este pedido, creamos la iniciativa «Alimentos en movimiento», que partió de la pura generosidad, el esmerado trabajo y el compromiso con nuestra visión de alcanzar hambre cero, desperdicio cero y escasez cero. Mediante la iniciativa se trabaja para trasladar los alimentos desde el campo de los agricultores hasta los consumidores. Sin embargo, este cometido no ha estado exento de desafíos, sobre todo, en lo que respecta a la logística, ya que algunos productos debían transportarse por vía marítima o aérea a la ciudad capital para su distribución. Hemos tenido que trabajar en coordinación con el Ejército, los gobernadores y alcaldes locales y los proveedores de logística. También recurrimos a la ayuda de estos actores para que los agricultores pudieran volver a sus campos y evitar que sus productos se pudrieran.

A cuatro meses de la imposición del confinamiento y la creación de la iniciativa «Alimentos en movimiento», me siento muy orgullosa de que hayamos logrado enormes repercusiones. Nos valimos de nuestra red de contactos para conseguir vehículos, y con tan solo cinco personas, hemos podido transportar alrededor de 174 000 kg de frutas y hortalizas. De este modo, más de 69 000 familias pudieron tener en su mesa productos frescos y se ayudó a más de 16 000 agricultores. La iniciativa «Alimentos en movimiento» es uno de los principales promotores de la seguridad alimentaria en todo el país y ha motivado la aplicación de planes similares en muchos otros grupos. Creo que el aspecto más destacado han sido las donaciones que se entregaron a 10 comedores comunitarios que sirven alimentos a unas 4500 trabajadoras y trabajadores de primera línea en la pandemia, como médicos, enfermeros y demás personal de los hospitales que están llenos, pero no entregan alimentos.

Lo que me di cuenta durante esta tarea es que, aunque AGREA es solo un actor pequeño en este terreno, somos un actor de calidad porque, como empresa pequeña, tenemos la flexibilidad para redoblar los esfuerzos cuando es necesario. Hay mucha más rigidez en las grandes empresas con respecto a los protocolos y las regulaciones, además tienen que proteger la reputación de una marca conocida, por lo que les resultaría mucho más difícil emprender el tipo de trabajo que hicimos nosotros.

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• Siga a Cherrie Atilano en Twitter: @cdatilano

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