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En las zonas rurales de Bangladesh, la tecnología digital permite continuar con el suministro de alimentos durante la pandemia

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* Artículo redactado por Iftikhar Mostafa y originalmente publicado por el Banco Mundial


Una de las integrantes de una cooperativa agrícola del norte de Bangladesh, Salma Akhter, ha estado muy ocupada en los últimos cuatro meses. Desde que se desató la pandemia de enfermedad provocada por coronavirus (COVID-19), se ha desempeñado como voluntaria en un centro virtual de llamadas de su subdistrito, donde ayuda a vincular a los productores de las zonas rurales con los proveedores y compradores. Los productores llaman a su teléfono celular cuando necesitan hacer pedidos de semillas y fertilizantes, así como comercializar sus productos, como arroz, hortalizas, leche y pescado.

Las mercancías se transportan mediante una bicicleta de carga, y los pagos se realizan por transferencias móviles, lo que permite reducir sustancialmente las posibilidades de transmisión del coronavirus.

Esta solución innovadora es un excelente ejemplo de cómo las comunidades productoras de las zonas rurales pueden usar la tecnología para hacer frente a los desafíos que surgen ante una crisis y otras circunstancias.

La pandemia de COVID-19 en Bangladesh repercutió en las cadenas de suministro de alimentos, en especial, en el sector informal y poco organizado de las zonas rurales. El confinamiento incidió en la accesibilidad a los alimentos, el suministro de insumos agrícolas, las fuentes de empleo y los ingresos de los productores. Dadas las interrupciones en las cadenas locales de suministro de alimentos y la escasa capacidad de almacenamiento, los productores se empezaron a desesperar por vender sus productos, en especial, los perecederos.

Creación de centros virtuales de llamadas

De esta tarea se ocuparon las organizaciones de productores. Estas organizaciones se crearon como parte de la iniciativa “Missing Middle” del Programa Mundial para la Agricultura y la Seguridad Alimentaria, que supervisa la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Las organizaciones de productores pusieron en marcha 57 centros virtuales de llamadas en ocho distritos con índices elevados de pobreza con la finalidad de beneficiar directamente a los productores que integraban las organizaciones. Las organizaciones de productores recurrieron a las tecnologías disponibles para crear un sistema que vincula a los productores con los proveedores de insumos y compradores, sin dejar de acatar las medidas de distanciamiento físico. Los centros virtuales de llamadas, que funcionan gracias a voluntarios como Salma, utilizan esta base de datos para facilitar la adquisición de servicios e insumos agrícolas y la venta de la producción.

Las organizaciones de productores trabajan codo a codo con las autoridades locales para que no haya interrupciones en el transporte de la producción durante la detención de las actividades. Se implementaron métodos de contabilidad sencillos y una gobernanza transparente. Además de utilizar los servicios de transferencias móviles, como bKash, Rocket y Nagad, para evitar las transacciones en billetes, las organizaciones de productores utilizan Facebook y Messenger para enviar información y los registros de las transacciones todos los días. También organizan reuniones virtuales de manera habitual a través de Zoom.

Se utiliza la aplicación Open Foris Collect Mobile para recopilar la información sobre las transacciones, que habitualmente se publica en el sitio web del proyecto MMI Bangladesh A2F+.

 


Gracias a los centros virtuales de llamadas, los productores lograron vender productos por un valor superior a BDT 34,4 millones a los compradores, entre los que se encontraban empresas privadas.


Mejora de los medios de subsistencia de los productores

Hasta la primera semana de agosto, los centros virtuales de llamadas habían atendido a unos 30 000 pequeños productores, de los cuales, el 46 % eran mujeres. Los productores que participan en los centros virtuales de llamadas han logrado vender productos por un valor superior a BDT 34,4 millones a los compradores, entre los que se encuentran empresas privadas, como PRAN, Rangpur Diary y Bombay Sweets. Además han comprado insumos agrícolas esenciales a proveedores por un valor de BDT 5,9 millones. En promedio, los productores que utilizan los centros virtuales de llamadas han logrado comercializar sus productos a un precio más elevado, así como reducir de manera significativa las pérdidas posteriores a la cosecha, en especial, los productos perecederos.

En este enfoque, se adoptaron distintas tecnologías, como teléfonos celulares, servicios de mensajería basados en la web, dinero digital y plataformas de reunión en línea y se acompañó de la gobernanza transparente, la contabilidad sencilla y la coordinación eficaz. Todos estos elementos permitieron que las cadenas de suministro de alimentos rurales en Bangladesh sigan funcionando correctamente, incluso en medio de una pandemia.

Qué podemos aprender

A continuación, se exponen las principales enseñanzas que nos dejó esta iniciativa:

  • La disponibilidad de tecnología: es esencial contar con conectividad y tener la posibilidad de adquirir un teléfono celular y servicios de Internet. Las iniciativas anteriores del gobierno que apuntaron a desarrollar el sector de los servicios de tecnologías de la comunicación y la información y a digitalizar a Bangladesh también han facilitado la rápida implementación.
  • Apropiación: el sistema de centros virtuales de llamadas fue ideado e implementado por los productores que integran las organizaciones de productores, lo que fomentó la apropiación de la iniciativa.
  • Respuesta rápida: las organizaciones de productores enseguida actuaron y crearon el sistema virtual, en el que ejercieron la transparencia, la rendición de cuentas y la buena gobernanza. Esto generó confianza entre los productores, los proveedores y compradores, incluidas las empresas privadas, y facilitó la implementación en un plazo breve.
  • Logística rural: además de la tecnología digital, fue fundamental contar con una logística rural confiable, como las bicicletas de carga para transportar la producción agrícola.
  • Coordinación: la coordinación oportuna entre las organizaciones de productores, los proveedores, los compradores, las autoridades locales, como las fuerzas de seguridad, permitió el establecimiento de canales verdes para un transporte seguro e ininterrumpido de la producción.
  • Desintermediación: este sistema redujo sobremanera los intermediarios en las cadenas de suministro de alimentos rurales y conectó en forma directa a los productores con los consumidores.

Las alianzas entre el gobierno, las organizaciones de productores, las organizaciones no gubernamentales y las actores que intervienen en la cadena de valor agrícola pueden fomentar la aplicación del sistema de centros virtuales de llamadas en otras zonas rurales del país. Un buen ejemplo de ello es el Proyecto de Desarrollo de la Lechería y la Ganadería que financia el Banco Mundial, que ha adoptado el sistema de centros virtuales de llamadas para ayudar a los productores mediante su plan de acción para emergencias.

Cuando se utilizan debidamente las tecnologías, estos centros virtuales de llamadas han demostrado que es posible salvar vidas y a la vez mantener los medios de subsistencia durante la pandemia de COVID-19; y de paso, han permitido que una crisis se convirtiera en una oportunidad.


 

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