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Evaluación de los aspectos de género en la planificación nacional de la nutrición con el fin de redoblar los esfuerzos para mejorar la nutrición de toda la población

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© PATH/Rocky Prajapati

Artículo de Carrie Memminger (PATH), que originalmente fue publicado por el consorcio MQSUN+ (Maximizar la calidad de los programas para el fomento de la nutrición plus)


La situación nutricional puede depender en gran medida del género. Los papeles que en una sociedad se le asignan a cada género, en combinación con las diferencias biológicas entre los sexos y las edades, influyen en las necesidades y situación nutricionales de las personas, los hogares, las comunidades y las sociedades. Del mismo modo, las desigualdades en la toma de decisiones y la autonomía, en especial de las mujeres, pueden generar un acceso y control desigual de la educación, los recursos, la información, los ingresos y los foros políticos, entre otros, lo que puede repercutir de manera negativa en la capacidad de un hogar de brindar suficientes alimentos, atención y servicios de salud a todos sus integrantes.

En consonancia con la Estrategia y hoja de ruta del Movimiento SUN, un paso importante que los países SUN pueden dar para lograr una mejor situación nutricional de toda la población es adoptar políticas y planes que consideran las necesidades únicas de los hombres, las mujeres, los niños y las niñas y que abordan las desigualdades subyacentes de género a fin de remover los principales obstáculos que impiden obtener resultados equitativos en materia de nutrición. Hasta 2016, más de 30 países SUN habían implementado un marco común de resultados con los planes nacionales de acción para la nutrición en aras de orientar la implementación y consecución de los objetivos y las metas acordadas de nutrición.

En 2018, el consorcio MQSUN+ realizó una revisión sistemática con el fin de evaluar los planes nacionales de acción para la nutrición de 15 países sobre la base de la lista de verificación de criterios y características de “buenos” planes nacionales de nutrición, además se efectuó una evaluación sobre cómo estos planes incorporaban y pretendían abordar los aspectos de género relativos a la nutrición. Otro de los objetivos de la revisión fue ofrecer recomendaciones prácticas sobre cómo fortalecer estos planes para lograr medidas futuras eficaces de nutrición.

En general, los resultados de la evaluación demostraron algunas consideraciones positivas de los aspectos de género relativos a la nutrición, así como las áreas que se deben reforzar.

La mayoría de los planes analizados incluyeron al menos algún debate sobre género en el análisis situacional de su país, aunque se observó una amplia variabilidad. Asimismo, entre los planes existen inconsistencias en cuanto a las estadísticas demográficas y de salud —en especial, en los indicadores de nutrición— que están desglosadas por sexo. Cabe destacar que la mayoría de los planes incluyeron al menos algún análisis sobre las normas y los papeles asignados a cada género, además del empoderamiento de las mujeres, el empleo del tiempo, la educación y la alfabetización, y la relación que estos guardan con los resultados de nutrición. De cara al futuro, los países SUN podrían incorporar un análisis de género cuando realicen un análisis situacional o contextual, a través del desglose de datos por sexo, así como una exploración más profunda de las normas, los papeles y las relaciones culturales y sociales que recaen sobre cada género y que pueden influir en la nutrición.

Prácticamente todos los planes incluyeron algunas medidas planificadas que incorporaron los aspectos de género relacionados con la nutrición, como aquellos que promueven el control de los recursos y la toma de decisiones de las mujeres, lo que favorece el acceso de las mujeres a las intervenciones sensibles a la nutrición y la educación de las niñas, entre otros. Sin embargo, solo cuatro planes incluyeron actividades en las que se trataron la participación y el papel de los hombres. De cara al futuro, los países SUN podrían utilizar la información de un análisis de género para orientar las medidas planificadas sobre las necesidades específicas de los hombres, las mujeres, los niños y las niñas, incluidas aquellas que abordan las desigualdades subyacentes y las normas de género perjudiciales.

Si bien prácticamente todos los planes señalan que el desarrollo de capacidades es una prioridad, solo uno incluyó referencias específicas sobre este factor en relación con el género. De cara al futuro, los países SUN podrían incorporar medidas de desarrollo de capacidades que animen la participación activa de hombres y mujeres, aborden las necesidades únicas o los posibles obstáculos que impiden la participación e integren los análisis sobre género para abordar la falta de conocimientos sobre los aspectos de género en relación con la nutrición.

Por último, prácticamente la mitad de los planes analizados incluyeron al menos un indicador de igualdad de género, pero solo un plan analizó un enfoque basado en el género del monitoreo y la evaluación, en el que específicamente se mencionaban el desglose de datos por sexo y el análisis y la recopilación de datos con perspectiva de género. De cara al futuro, los países SUN podrían seleccionar los indicadores relativos al género en función de su análisis situacional. Los datos pertinentes se deberían desglosar por sexo y edad; se recomienda que se lo haga con todos los indicadores específicos y sensibles a la nutrición que correspondan. Esto favorecerá el monitoreo y la evaluación apropiadas de la equidad del plan y cómo estos datos se utilizarán como orientación en las decisiones futuras.

En combinación con las medidas recomendadas que se detallan arriba, los países SUN podrían comprometer activamente a los actores involucrados, los organismos y otros grupos que representan a las poblaciones vulnerables y quienes tienen experiencia en género durante el desarrollo del plan. Asimismo, durante la generación de compromiso con los actores involucrados, se deben plantear debates sobre la igualdad de género y el papel de las normas de género y las diferencias entre los sexos en los resultados de nutrición; y se debe promover con vehemencia la inclusión y el aporte de hombres y mujeres. En forma conjunta, estas medidas son esenciales para lograr un plan nacional de acción para la nutrición que tenga en cuenta las cuestiones de género, pero se deben considerar dentro de las prioridades y el contexto específico del país SUN.

Esta evaluación puede servir como un primer paso firme que permita entender cómo se deben considerar las cuestiones de género en el desarrollo de los planes nacionales de acción para la nutrición. Será preciso recopilar otras enseñanzas sobre lo que es viable y funciona a medida que los países SUN avancen con sus ciclos de planificación de la nutrición.


Para obtener más detalles sobre esta evaluación, lea la nota reciente del consorcio MQSUN+ sobre las cuestiones de género en los planes multisectoriales de acción para la nutrición (en inglés).

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