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Invertir en una alimentación saludable y diversificada para hacer frente a la malnutrición en la República Democrática del Congo

  |   Red de las Naciones Unidas para el SUN, Red de países SUN

En lo profundo de la selva ecuatorial de la República Democrática del Congo, la familia Iyenze cultiva hortalizas frescas en su huerto. Georgette, madre de ocho niños, prepara gachas a base de maíz, soja, papaya y amaranto, para sus hijos que sufren de malnutrición.

Dos veces a la semana, Georgette asiste al centro de salud de Tshudi para participar en las clases prácticas de cocina que imparten una organización no gubernamental local, «Coeur de Compassion», el equipo médico del centro y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Allí aprende a preparar recetas nutritivas a partir de productos locales.

El regreso a la aldea

Después de haber vivido durante tres meses en un campamento en la selva debido a un conflicto entre comunidades, Georgette regresó a su aldea de Pelenge. Cuando regresó, se enteró de que tres de sus ocho hijos presentaban desnutrición aguda grave. El saneamiento deficiente y el escaso acceso a alimentos nutritivos habían afectado su salud. “Cuando regresamos a la aldea, mi hijo de dos años, Bokila, estaba muy débil. Tenía los brazos, las piernas y el rostro muy hinchados”, relata Georgette. “Estábamos desesperados y no sabíamos dónde buscar ayuda”, añadió.

El proyecto de la FAO “Seguridad alimentaria, información, nutrición y medidas ambientales en Sankuru”, que financian la Unión Europea y el Gobierno de Bélgica, ahora permite ayudar a las familias de las zonas rurales en la región. Como parte de sus actividades, la FAO, en colaboración con la Inspección Territorial para la Agricultura, la Pesca y la Ganadería, ha implementado un proyecto de protección ambiental y resiliencia comunitaria que apunta a reducir la inseguridad alimentaria y la malnutrición en los niños menores de cinco años y las mujeres embarazadas y lactantes en Sankuru.

Hacer frente a la malnutrición infantil

Al cabo de 2018, más de 3,7 millones de niños sufrirán de desnutrición aguda, de los cuales 1,7 millones presentarán desnutrición aguda grave. La provincia de Sankuru es una de las más afectadas por la desnutrición crónica y ha registrado una prevalencia superior o equivalente al 45 % durante 15 años.

A fin de abordar efectivamente la malnutrición, el proyecto dependió del apoyo de la comunidad para poder realizar los exámenes de los niños en los hogares. De este modo fue que Bokila fue derivado por el nutricionista del proyecto al hospital general de Tshudi-Loto para que recibiera atención médica. Cuando Georgette salió del hospital, se unió a un grupo de madres, para conocer más sobre las buenas prácticas nutricionales y la manera de aplicar estas recetas a las comidas familiares.

Comidas nutritivas

Hasta el momento, el centro de salud ha recibido a 220 niños que presentaban malnutrición en la región de Tshudi-Loto. Gracias a la formación en nutrición que ofreció la FAO, 32 niños se recuperaron. Además, a cada hogar se le entregó un equipo de huerta (que constaba de una pala, un rastrillo, una regadera y 40 g de semillas de hortalizas) para poder producir las hortalizas que cocinan y, de este modo, mejorar el valor nutricional de sus comidas.

«Estoy feliz de participar en las clases prácticas de cocina. Antes, solo comíamos carne silvestre y harina de mandioca», explica Georgette. «Ahora puedo cocinar una comida diferente todos los días y ver la mejoría en la salud de mis hijos», concluye.

Invertir en la agricultura sensible a la nutrición es esencial para fortalecer la resiliencia en épocas de crisis y gozar de un futuro próspero y saludable. Al cuidar de la salud de los niños desde los primeros 1000 días de vida, la FAO refuerza de manera sostenible la seguridad alimentaria y la nutrición de las generaciones futuras.

 

* Artículo publicado originalmente por La FAO en situaciones de emergencias

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