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La COVID-19 y los sistemas alimentarios: adaptación y respuesta de las pymes en Nigeria

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* Artículo originalmente publicado por la Red de empresas SUN


Luego de esperar cuarenta minutos frente al supermercado Shoprite de Jabi, Abuya, en una fila, donde se respetaba el “distanciamiento social” y se avanzaba a medida que la tienda se iba vaciando para mantener bajo control el número de personas que estuvieran dentro, finalmente, logré ingresar. Y no conseguí pimientos. ¡Ni rojos, ni amarillos, ni verdes! Tampoco quedaban champiñones, rúcula, ni tomates. En definitiva, no quedaba nada de verdura. Sé que los pimientos no es lo que les preocupa a los millones de nigerianos en este momento, pero para mí significaba que no comería ensalada. Lo preocupante es que esto muestra que estamos sufriendo una escasez de alimentos nutritivos y de la mayoría de los alimentos, ya que los efectos de las restricciones impuestas para controlar la propagación de la enfermedad por coronavirus (COVID-19) empiezan a perjudicar el sistema alimentario nigeriano. Esta situación presagia una crisis socioeconómica inminente que, a juzgar por sus efectos a mediano y a largo plazo en el país, puede terminar siendo peor que la crisis sanitaria que genera la pandemia. Ni siquiera es la situación de las tiendas Shoprites de esta parte del mundo lo que realmente me preocupa.

Ante el incremento de las restricciones de movimiento, la Alianza mundial para la mejora de la nutrición (GAIN) y la Red de empresas SUN se muestran cada vez más preocupadas por las consecuencias que esto podría tener en los verdaderos motores que impulsan los sistemas alimentarios locales en Nigeria: las pequeñas y medianas empresas (pymes) (a menudo, las microempresas) que producen, transportan, procesan, comercializan y distribuyen los alimentos y los servicios afines de los que dependen millones de nigerianos.

Se puede percibir cada vez más que a medida que aumentan las medidas de respuesta a la COVID-19 centradas en la salud, las pymes enfrentan problemas importantes en su funcionamiento, como las presiones en las cadenas de suministro o el incremento en los costos de producción y distribución. Las consecuencias obvias para los consumidores serán la escasez alimentaria y el aumento de precios, así como el desempleo y la bancarrota de los emprendedores que ya se encuentran en una situación de fragilidad. Se necesitan tomar medidas para garantizar que la crisis sanitaria no genere una crisis alimentaria y de malnutrición. Ante esta afirmación, se plantea el interrogante de qué es lo que deberíamos hacer ahora.

El primer paso es comprender mejor las dificultades específicas que enfrentan las pymes. Luego, deberíamos trabajar con ellas para identificar medidas rápidas de mitigación que permitan atenuar las consecuencias y ayudarlas a transitar esta situación de un modo que puedan seguir en pie cuando todo acabe. Sobre todo se debe hacer hincapié en las soluciones colaborativas que atraigan a los principales actores y despierten interés para poder reforzar y aumentar la resiliencia de los sistemas alimentarios locales en los que la nutrición sea el eje.

A fin de dar curso a este proceso, el 8 de abril de 2020, la red de empresas SUN de Nigeria facilitó un seminario web, que congregó a las empresas de la cadena de valor de los alimentos (procesamiento, comercialización y distribución, nutrición, inocuidad alimentaria, logística y financiamiento), así como a los distintos eslabones de los ecosistemas empresariales, los principales organismos públicos y otros actores del desarrollo. El objetivo del seminario web fue generar un entendimiento común de los desafíos que enfrentan las pymes en el sector alimentario como resultado de la respuesta permanente a la pandemia, identificar las necesidades críticas de ayuda de estas empresas y movilizar las soluciones colaborativas, las estrategias de gestión de riesgos y las opciones de continuidad de las actividades que les permitirán a las pymes adaptarse y dar una respuesta, sin perder de vista la nutrición.

¿Qué aprendimos? Los representantes de las pymes nigerianas que participaban en el procesamiento y la producción de alimentos nutritivos manifestaron que el acceso a las materias primas, sobre todo de los productos agrícolas, era un punto cada vez más crítico. Las dificultades en el suministro y la demanda también generan una incapacidad de cumplir con los planes de reembolso de los préstamos y arrendamientos. Dado que el volumen general de la producción desciende y el dinero en efectivo se empieza a agotar, algunos empleadores ya han tenido que despedir a personal y otros han reducido las horas de trabajo. En definitiva, si el panorama no mejora en el corto plazo, estas pymes no tendrán otra alternativa que cerrar las puertas y despedir aún a más personal.

Adenike Adeyemi, directora ejecutiva de FATE Foundation, un actor clave en el ecosistema que ayuda a las pymes a emprender, crecer y extenderse, afirmó que la fundación ya había entrevistado a las pymes en Nigeria para conocer sus dificultades y los planes actuales frente a un número de parámetros empresariales. Se comprobó que el 52 % de las pymes entrevistadas no podían afirmar si podrían seguir activas por un plazo superior a 4 semanas debido a los problemas de liquidez, y una de cada cinco sostuvo que definitivamente quebraría en ese plazo si la situación seguía siendo la misma.

En el caso de cualquier empresa y, sobre todo, las pymes, “el dinero en efectivo es fundamental”, advirtió Ndidi Nwuneli, socia directora de Sahel Consulting y cofundadora de AACE Foods. Las pymes deben rever de inmediato su activo líquido, planificar frente a una variedad de escenarios posibles y hacer un análisis minucioso de todos los costos variables y fijos. Si bien los prestamistas y otros financistas pueden ayudar a aliviar los problemas de liquidez, querrán saber cómo se administran los gastos actuales. El enfoque debe ser inexorable para que las empresas puedan sobrevivir. Asimismo, recomendó que no era momento de finalizar ninguna relación con los proveedores, sino más bien de mantener las cadenas de suministro lo más activas posible para aprovechar las nuevas relaciones de abastecimiento que se pudieran generar si las empresas logran acceder a los servicios que les permita vincular los recursos con los mercados. Se deben modificar rápidamente los modelos de funcionamiento en estas condiciones, y la digitalización de los canales entre empresas y de empresa a consumidor ahora será una característica del entorno empresarial del futuro. Las pymes deben explorar las opciones de venta directa por medio del comercio electrónico y las oportunidades de compartir los espacios digitales, como sitios web con empresas complementarias a los fines de reducir costos.

El profesor Ogunmoyela, director ejecutivo de CAFSANI, una plataforma de defensa de la nutrición y la seguridad alimentaria, subrayó la importancia de mantener la higiene de los alimentos, además de practicar el lavado de manos, el control de infecciones y la prevención de la contaminación cruzada. Asimismo, instó a que no se perdieran de vista las cuestiones de calidad que pudieran surgir con la merma de la producción y de la utilización de las capacidades debido a la reducción del consumo.

Más allá de los cambios en el funcionamiento de las empresas, ¿de qué manera las intervenciones del gobierno en relación con la COVID-19 atenúan los efectos negativos en las pymes? Victoria Madedor, presidenta de la División de Agroempresas y Bienes de Consumo Rápido de BOI Investment & Trust, una filial del Banco de la Industria precisó algunos de los fondos para intervenciones que ofrecían este banco y el Banco Central. Por ejemplo, las tasas de interés de los fondos para intervenciones agrícolas del Banco Central bajaron al 5 %. El Banco de la Industria también ofrece fondos para “para proyectos de efecto rápido” sin necesidad de contar con garantías subsidiarias rigurosas para préstamos inferiores a 10 millones de naira, así como otras opciones de garantías flexibles para importes superiores. Algunas de estas medidas están destinadas específicamente al sector alimentario y nutricional. Sin embargo, las empresas destacaron que el acceso a estos instrumentos sigue siendo difícil para las pymes, por lo que se necesita tomar medidas claras para asegurar que esta crisis sanitaria no se transforme en una crisis alimentaria y de malnutrición.

En resumen, es necesario comprometerse con las pymes y brindarles apoyo. La proximidad de las pymes del sector alimentario y nutricional a las comunidades locales les permite hacer modificaciones para responder a la demanda de los consumidores y adaptar sus actividades a los nuevos modelos de entrega y distribución, sobre todo, en lo que respecta a la distribución urbana de mercancías. Es probable que esta medida funcione mucho mejor que los modelos de distribución que aplican los gobiernos en este momento. A medida que integramos y ampliamos las medidas de respuesta a la COVID-19, debemos hacer otras inversiones para aliviar la carga desproporcionada de las tareas de cuidado que recae sobre nuestras mujeres y velar por que se prioricen las pymes que pertenecen a mujeres o son dirigidas por ellas.

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