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La crisis en las zonas rurales pone en peligro el progreso conseguido en la lucha contra el hambre, según el Informe de políticas alimentarias mundiales de 2019

  |   Secretariado y Grupo líder del Movimiento SUN

En muchas partes del mundo, las zonas rurales —donde se profundiza el círculo de hambre y malnutrición y prevalecen la pobreza persistente, las escasas oportunidades económicas y la degradación ambiental— siguen en crisis, lo que amenaza con frenar el progreso hacia la consecución de los Objetivos de desarrollo sostenible, las metas mundiales relativas al cambio climático y la mejora de la seguridad alimentaria y nutricional, según el Informe de políticas alimentarias mundiales de 2019, que en el día de la fecha publicó el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI).

Las zonas rurales siguen en desventaja en comparación con las zonas urbanas a la hora de recibir atención por parte del gobierno y enfrentan una amplia variedad de desafíos en todo el planeta: las zonas rurales tienen dificultad con la crisis del medio ambiente en China; la grave crisis agraria en la India y la gran falta de puestos de empleo para la creciente población juvenil en África. A fin de superar estos desafíos, en el informe se ordena la revitalización rural y se mencionan las políticas, las instituciones y las inversiones que pueden transformar las zonas rurales en lugares saludables y dinámicos para vivir, trabajar y formar familia.

“La revitalización de las zonas rurales puede estimular el crecimiento económico y empezar a paliar las crisis en los países en desarrollo, así como puede servir para superar los desafíos que impiden alcanzar los Objetivos de desarrollo sostenible y los objetivos relativos al cambio climático para 2030”, expresó Shenggen Fan, director general del IFPRI e integrante del Grupo líder del Movimiento SUN. “La revitalización rural es oportuna, posible y, lo que es más importante, fundamental para acabar con el hambre y la malnutrición en solo una década”, manifestó el Sr. Fan.

La mayoría de las personas pobres del mundo viven en zonas rurales: las poblaciones rurales constituyen el 45,3 % de la población mundial total, pero representan el 70 % de la población que padece pobreza extrema en el mundo. En la actualidad, el índice de pobreza mundial en las zonas rurales es del 17 %, lo que supera con creces al índice de pobreza de las zonas urbanas que es del 7 %.

“La transformación rural requiere un enfoque económico integral para conectar las economías rurales con las urbanas. El fortalecimiento de estas conexiones puede estimular el crecimiento y la diversificación en el sector agropecuario y otros sectores, lo que permitiría reparar las diferencias socioeconómicas y en la calidad de vida entre las zonas urbanas y rurales”, afirmó Achim Steiner, administrador, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y coautor del capítulo principal del informe.

En el informe se enfatiza que las zonas rurales pueden convertirse en centros novedosos de innovación en menos de una década. Se recomienda revitalizar las zonas rurales haciendo hincapié en cinco pilares esenciales: la creación de oportunidades de empleo rural en el sector agropecuario y otros sectores; la consecución de la igualdad de género; el abordaje de los desafíos ambientales; la mejora del acceso a la energía y la inversión en la buena gobernanza.

La creación de puestos de empleo es esencial para reducir la pobreza en las zonas rurales, en especial, en la región de África al Sur del Sáhara, donde la pobreza es elevada y la población juvenil, numerosa. En el informe se sostiene que las políticas que fomenten las inversiones en redes de transporte, telecomunicaciones y capital humano rurales en los países africanos pueden preparar a los jóvenes de las zonas rurales para los nuevos empleos en las zonas rurales y urbanas, así como reparar las diferencias entre las zonas urbanas y rurales.

“La rápida urbanización en África está creando nuevas oportunidades para la transformación y revitalización rural, principalmente, debido a la creciente demanda de alimentos en las zonas urbanas y a las inversiones en nuevas tecnologías para el procesamiento de alimentos básicos, como se observa en el caso de Ghana, Malí, Tanzania y Senegal”, expresó Ousmane Badiane, director en África del IFPRI y coautor del capítulo sobre África del informe.

En Asia Meridional también hay un mayor énfasis en el crecimiento del empleo rural y la productividad agrícola, a través del fortalecimiento de la economía rural no agropecuaria basada en la agricultura, afirmó Pramod Joshi, director en Asia Meridional del IFPRI y coautor del capítulo sobre Asia Meridional del informe.

 

Para garantizar que todos puedan participar y beneficiarse del crecimiento y la transformación de las zonas rurales, en el informe se recomienda poner empeño para reducir las disparidades generales. “El empoderamiento de las mujeres puede aumentar la productividad agrícola, el bienestar general de las madres y los niños, así como incrementar su capacidad de contribuir a la revitalización rural”, sostuvo Hazel Malapit, investigadora del IFPRI y coautora del capítulo sobre igualdad de género del informe.

Más allá del progreso económico y el capital humano, se deben renovar y mejorar los entornos rurales para que puedan ofrecer los distintos servicios que prestan. “A fin de que los residentes de las zonas rurales puedan desempeñarse como guardianes de los valiosos recursos naturales, se deben reconocer sus derechos sobre esos recursos en la ley y en la práctica”, afirmó Claudia Ringler, directora adjunta de división y coautora del capítulo sobre medio ambiente del informe.

Para conseguir estos objetivos de políticas, se precisa realizar inversiones en la buena gobernanza. El informe señala tres aspectos de la gobernanza que son esenciales para la revitalización rural: normas y leyes adecuadas y previsibles; aplicación e implementación efectiva de las políticas y rendición de cuentas de quienes ocupan cargos de poder y autoridad.

En el informe de este año también se incluyen capítulos sobre cómo la experiencia de Europa puede suministrar lecciones para la revitalización rural en los países en desarrollo; las tendencias de las políticas alimentarias de África, Asia, América Latina y otras regiones; la actualización de información sobre los indicadores de políticas alimentarias, entre otros. El informe es el último en un análisis anual de los acontecimientos en materia de políticas alimentarias en los países en desarrollo, que se basa en la evidencia existente más reciente.

“Con perseverancia, 2019 se puede convertir en el año en que la voluntad de erradicar el hambre y la malnutrición finalmente cobre fuerza, lo que permitirá forjar un futuro prometedor para las personas pobres de todo el mundo”, afirmó el Sr. Fan.

Si desea obtener más información sobre el informe, haga clic aquí: http://gfpr.ifpri.info/

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