SUN Newsletter
Home / Actualizaciones / La desnutrición infantil y la COVID-19: ahora es el momento de actuar

La desnutrición infantil y la COVID-19: ahora es el momento de actuar

  |   Red de las Naciones Unidas para el SUN
Henrietta H. Fore, Directora ejecutiva de UNICEF; Qu Dongyu, Director general de FAO;
David M. Beasley, Director ejecutivo del PMA; y Dr. Tedros A. Ghebreyesus, Director general de la OMS

© UNICEF/Prinsloo

La pandemia de la COVID-19 está socavando la nutrición en todo el mundo, en particular en los países de ingresos bajos y medianos. Los niños pequeños son quienes sufren las peores consecuencias.

Las estrategias para reducir la transmisión del virus están afectando los sistemas alimentarios al interrumpir la producción, el transporte y la venta de alimentos nutritivos, frescos y asequibles, lo que obliga a millones de familias a depender de alternativas pobres en nutrientes. La sobrecarga que sufren los sistemas de salud y las interrupciones en la respuesta humanitaria están debilitando el acceso a servicios de nutrición esenciales y a menudo vitales. Los sistemas de protección social están desbordados, ya que las familias vulnerables tratan de obtener los alimentos y servicios que necesitan en el contexto de una recesión económica.

La malnutrición podría exacerbar los efectos de la COVID-19. Al mismo tiempo, cada vez hay más niños desnutridos debido al deterioro de la calidad de su alimentación, las interrupciones en la nutrición y otros servicios esenciales, y las perturbaciones creadas por la pandemia. Los datos disponibles han comenzado a reflejar estas consecuencias. Las nuevas estimaciones sugieren que, si no se adoptan medidas oportunas, la prevalencia de la emaciación infantil aumentará en un 14,3%, una cifra alarmante. Debido a que las estimaciones indicaban que, antes de la COVID-19, había en todo el mundo 47 millones de niños menores de 5 años afectados por la emaciación, esto significa que durante los primeros 12 meses de la pandemia habrá 6,7 millones de niños más con emaciación –de los cuales el 80% estarán en África Subsahariana y Asia Meridional– y durante ese mismo período se producirán más de 10.000 muertes adicionales de niños al mes.

A causa de las interrupciones en los servicios de prevención y tratamiento de la emaciación, millones de niños corren el riesgo de no recibir los cuidados que necesitan para sobrevivir y prosperar. Los informes de UNICEF durante los primeros meses de la pandemia sugieren una reducción del 30% de la cobertura de los servicios en general, y disminuciones de entre el 75% y el 100% en los contextos en que se ha producido una situación de confinamiento5. Estimamos que se necesita un mínimo de 2.400 millones de dólares de inmediato para proteger a estos niños, prevenir y tratar la desnutrición y evitar pérdidas humanas.

El aumento previsto de la emaciación infantil es sólo la punta del iceberg. La pandemia de la COVID-19 también agravará otras formas de malnutrición infantil, como el retraso en el crecimiento, las carencias de micronutrientes y el sobrepeso. Si no actuamos ahora, las consecuencias a largo plazo serán devastadoras para los niños, el capital humano y las economías nacionales.

Como dirigentes de cuatro organismos de las Naciones Unidas, hacemos un llamamiento a la acción para proteger el derecho de los niños a la nutrición ante la pandemia de la COVID-19. Para ello, se requiere una respuesta rápida e inversiones de los gobiernos, los donantes, el sector privado y las Naciones Unidas. Es preciso adoptar las cinco medidas siguientes y realizar un seguimiento inmediato:

  • Salvaguardar y promover el acceso a una alimentación nutritiva, segura y asequible como piedra angular de la respuesta a la COVID-19, protegiendo a los productores, procesadores y minoristas de alimentos; desalentando las prohibiciones al comercio; designando los mercados de alimentos como servicios esenciales y manteniéndolos en funcionamiento y seguros para los trabajadores y los consumidores.
  • Invertir en la mejora de la nutrición materna e infantil protegiendo la lactancia materna y evitando la comercialización inapropiada de preparados para lactantes en el contexto de la COVID-19; asegurar el acceso de niños y mujeres a alimentos nutritivos y diversos; y proporcionar información precisa sobre la alimentación de los lactantes a las personas encargadas de su cuidado.
  • Reactivar los servicios de detección temprana y tratamiento de la emaciación infantil, manteniendo y ampliando al mismo tiempo los servicios de prevención y otros servicios de nutrición, incluyendo la administración de suplementos de vitamina A a los niños y de suplementos de micronutrientes y apoyo nutricional a las mujeres embarazadas y lactantes, reduciendo al mínimo los riesgos.
  • Mantener el suministro de comidas escolares nutritivas y seguras para los niños vulnerables cuando las escuelas estén cerradas mediante raciones a domicilio o para llevar a casa, dinero en efectivo o vales; garantizar un valor nutritivo adecuado de las comidas escolares o los paquetes de alimentos; y evitar el suministro de alimentos y bebidas no saludables.
  • Ampliar la protección social para salvaguardar el acceso de los hogares más pobres a una alimentación nutritiva y a servicios esenciales, incluido el acceso a alimentos enriquecidos; y asegurar que esos planes lleguen a las familias con niños pequeños y a las mujeres embarazadas y lactantes.

Nuestros equipos en los países están dispuestos a apoyar ya mismo en todas partes a los gobiernos y los asociados para que pongan en práctica estas cinco medidas. Debemos dar hoy juntos un paso adelante mediante una acción constante e inversiones en materia de nutrición, y evitar que la crisis de la COVID-19 depare un legado intergeneracional de hambre y malnutrición entre los niños.

Declaramos que no hay intereses contrapuestos: *Henrietta H. Fore, Qu Dongyu, David M. Beasley, Tedros A. Ghebreyesus

© 2020. United Nations. Published by Elsevier Ltd/Inc/BV. All rights reserved


 

Post A Comment

No Comments