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La malnutrición: una crisis silenciosa en la región occidental de Nepal

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Artículo escrito por Seetashma Thapa, oficial de información pública del Programa Mundial de Alimentos (PMA). Artículo original publicado en World Food Programme Insight.

Muchas mujeres caminan largas distancias para llegar al hospital más cercano. Fotografía: PMA/Seetashma Thapa

Para muchas mujeres, el recorrido que deben hacer para recibir atención médica es largo y agotador, ya que caminan bajo el sol ardiente, embarazadas o con niños en brazos. Han venido al hospital a retirar la ración de cereales fortificados, recibir asesoramiento en nutrición y someterse a un examen médico, un servicio que prestan el Gobierno de Nepal y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas.

La entrega de alimentos nutritivos a los 33 000 mujeres embarazadas y lactantes y niños menores de dos años no solo representa una manera de evitar la malnutrición, sino también constituye un incentivo para que las mujeres y los cuidadores se acerquen a los centros de salud locales. Allí pueden recibir servicios que les permiten criar niños más sanos. El Programa Mundial de Alimentos actualmente entrega alimentos nutritivos a las familias de 6 distritos del país.

Con sus cabellos matizados con bermellón y vistiendo sus mejores prendas, las madres de tan solo catorce años vienen a recibir estos servicios de manera gratuita. Para muchas, esta es una de las pocas oportunidades que tienen de salir de su casa. Ni un solo esposo ha acompañado a su esposa embarazada, ni la ha ayudado a cargar los niños pequeños, lo que revela que las mujeres a menudo deben valerse por sus propios medios cuando están embarazadas o con la crianza de los niños. En Nepal, es común que los hombres migren en busca de trabajo y dejen el hogar a cargo de sus esposas, quienes deben criar a sus hijos y procurarse un ingreso.

Es un día soleado en Kalikot, en la parte occidental de Nepal y más de 200 madres se han congregado en un hospital en Manma. Todas vinieron con el mismo objetivo: lograr que sus hijos estén sanos y superen la malnutrición.

Para muchas mujeres, el recorrido que deben hacer para recibir atención médica es largo y agotador, ya que caminan bajo el sol ardiente, embarazadas o con niños en brazos. Han venido al hospital a retirar la ración de cereales fortificados, recibir asesoramiento en nutrición y someterse a un examen médico, un servicio que prestan el Gobierno de Nepal y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas.

La entrega de alimentos nutritivos a los 33 000 mujeres embarazadas y lactantes y niños menores de dos años no solo representa una manera de evitar la malnutrición, sino también constituye un incentivo para que las mujeres y los cuidadores se acerquen a los centros de salud locales. Allí pueden recibir servicios que les permiten criar niños más sanos. El Programa Mundial de Alimentos actualmente entrega alimentos nutritivos a las familias de 6 distritos del país.

Con sus cabellos matizados con bermellón y vistiendo sus mejores prendas, las madres de tan solo catorce años vienen a recibir estos servicios de manera gratuita. Para muchas, esta es una de las pocas oportunidades que tienen de salir de su casa. Ni un solo esposo ha acompañado a su esposa embarazada, ni la ha ayudado a cargar los niños pequeños, lo que revela que las mujeres a menudo deben valerse por sus propios medios cuando están embarazadas o con la crianza de los niños. En Nepal, es común que los hombres migren en busca de trabajo y dejen el hogar a cargo de sus esposas, quienes deben criar a sus hijos y procurarse un ingreso.

 

Las mujeres vienen al hospital para conseguir alimentos nutritivos para sus hijos. Fotografía: PMA/Seetashma Thapa

Las dificultades para las madres solas

El esposo de Basanti B. K se fue a trabajar en las plantaciones de manzanas en la India, y le prometió a su esposa embarazada que le enviaría dinero para que pudiera criar a su primer hijo. Han pasado siete meses desde aquel entonces y nunca más volvió a tener noticias suyas.

La asistencia de Basanti al hospital permite que su hijo supere la malnutrición. Fotografía: PMA/Seetashma Thapa

Se casó cuando tenía 14 años y al poco tiempo quedó embarazada. “No sabía qué comer, nadie me lo informaba, hasta que acudí al puesto sanitario para que me brindaran asesoramiento. Allí también me entregaron los cereales fortificados, que me sirvieron para recobrar fuerzas durante mi embarazo”, expresó Basanti.

En la actualidad, Basanti también alimenta a su hijo de nueve meses con los mismos cereales enriquecidos con nutrientes; y según el examen médico de este mes, tanto la madre como el niño están fuera de peligro.

Las vecinas de Basanti, Ishara B.K y Bindu B.K, también se casaron a una edad muy temprana, tienen más de tres hijos y viven sin sus esposos. Las tres realizan trabajos que son exigentes a nivel físico. Pican piedras para hacer grava, que luego se emplea en la construcción de carreteras. Debido a su mala situación económica, están obligadas a trabajar durante su embarazo y luego de que sus hijos nazcan, ya que este es el único medio que tienen de ganarse la vida.

Ishra es madre sola y se esfuerza por ganar dinero suficiente para mantener a su familia. Fotografía: PMA/Seetashma Thapa

Pese a tener un bebé recién nacido, Bindu tiene que trabajar muchas horas para poder alimentar a los cuatro integrantes de su familia. No podía cuidar a su bebé y solía dejarlo bajo el cuidado de su hija de seis años.

“Cuando llevé a mi hija para el primer examen médico, le diagnosticaron desnutrición aguda, me explicaron lo que debía darle de comer y me dieron harina enriquecida con nutrientes”, comentó Bindu. Después de alimentar a la pequeña Shanta con harina fortificada durante tres meses, aumentó de peso y su salud en general mejoró.

Las mujeres nepaleses están sobrecargadas con las tareas domésticas. Cocina y limpian, acarrean cargas pesadas de forraje, cultivan alimentos, vigilan la pastura y cuidan a sus hijos, y a menudo realizan estas tareas sin la ayuda de sus esposos.

En algunos casos, también enfrentan situaciones de discriminación por parte de su familia política, en especial, si sus esposos se han marchado.

Los precios altos de los alimentos y las malas cosechas: un problema recurrente

El distrito de Kalikot, al pie del Himalaya, es propenso a sufrir desastres naturales recurrentes, como lluvias insuficientes, sequías prolongadas, tormentas de granizo, desprendimientos de tierra e infestación frecuente de las cosechas.

Las familias que poseen pequeñas extensiones de tierra son las que más sufren las consecuencias del clima errático de la región de Karnali. Cuando las cosechas son malas, los precios de los alimentos aumentan, y son los pobres los más afectados.

Además, la topografía, las distancias, los terrenos escarpados y la escasa infraestructura vial contribuyen al elevado precio del transporte, lo que genera un alza de los precios de los alimentos en los mercados.

El Programa Mundial de Alimentos entrega alimentos nutritivos mediante el empleo de mulas para llegar a las comunidades aisladas. Fotografía: PMA/Seetashma Thapa

El patriarcado fuertemente arraigado es un factor que contribuye a los índices alarmantes de malnutrición

Las voces de estas mujeres reflejan una realidad que es común en muchas mujeres en Karnali. El patriarcado está profundamente enraizado en su cultura, y las niñas son obligadas a casarse a una edad muy temprana. A menudo, las adolescentes no se han desarrollado completamente para quedar embarazadas y cuidar a sus hijos, ya que aún siguen siendo niñas.

Por este motivo, las madres adolescentes padecen anemia, malnutrición materna, y sus bebés presentan bajo peso al nacer. Esto genera un ciclo de malnutrición, en el que las madres desnutridas dan a luz niños desnutridos, que tienen probabilidad de padecer retraso en el crecimiento y ser obligadas a casarse a una temprana edad.

La región de Karnali presenta el índice más alto de desnutrición crónica del país, donde los índices alcanzan hasta el 54,5 %. Pese a estos resultados nutricionales deficientes, solo el 47 % de las mujeres reciben atención prenatal. Además, las prácticas deficientes de alimentación infantil tienen una prevalencia alta en la provincia, donde solo la mitad de los niños entre 6 y 23 meses reciben una alimentación nutritiva.

Los padres de la región de Karnali tienen dificultades para brindarles a sus hijos salud y alimentación adecuadas. Fotografía: PMA/Seetashma Thapa

Las madres sanas dan a luz niños sanos

“Aunque la producción de alimentos en la región de Karnali este año supera el promedio, las mujeres solas que deben hacerse cargo del hogar y las comunidades socialmente marginadas no pueden acceder ni tienen el poder adquisitivo para comprar alimentos saludables”, expresó Pippa Bradford, representante del PMA en Nepal y directora para el país.

“Cuando llegan a los puestos sanitarios, el personal aconseja a las madres sobre la importancia de consumir alimentos nutritivos que se produzcan en el lugar. Además, reciben una ración de cereales fortificados para llevar a su casa, que les permite alcanzar los objetivos nutricionales y que sus hijos crezcan sanos”, añadió.

El personal del hospital revisa las historias clínicas de los pacientes mientras las madres y los hijos esperan. Fotografía: PMA/Seetashma Thapa

Ayude al PMA en Nepal con la campaña #FeedourFuture

A fin de que los niños crezcan sanos y erradicar la malnutrición, el Programa Mundial de Alimentos busca financiamiento por un valor de USD 5 millones que se destinarán a la implementación del programa de salud y nutrición maternoinfantil, que se pondrá en marcha en la región de Karnali por un período de cinco años junto al Gobierno de Nepal.

Los alimentos nutritivos permiten que los niños puedan empezar la vida de la mejor manera posible. Fotografía: PMA/Seetashma Thapa

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