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La nutrición y el efecto mariposa

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Artículo escrito por Lauren Landis, directora de Nutrición del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas y miembro del Comité Ejecutivo del Movimiento SUN. Lea el artículo original: en inglés


Todos los seres humanos tenemos una comprensión instintiva de la nutrición. Podemos sentir los efectos que una dieta saludable o una deficiente puede tener en las distintas esferas de nuestras vidas. ¿Quién no ha sentido alguna vez que su productividad decayó a media mañana por no haber desayunado? Sin embargo, en el ámbito del desarrollo, la nutrición suele considerarse un asunto independiente de otros sectores, como la educación o la economía.

Es fácil encasillar a la nutrición. Existen eventos, redes, divisiones dentro de las grandes organizaciones y presupuestos que llevan el nombre de la nutrición; y es una palabra que resuena en las redes sociales. Además, se le asigna un espacio en el sector del desarrollo, pues está bien ubicada en la sección de salud y ciencia.

En el Informe de la Nutrición Mundial se logró exponer con elocuencia un dato que ya muchos conocíamos desde hace décadas: que la nutrición puede funcionar como un catalizador para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible en forma general. Constituye una de las bases sobre las que podemos empezar a construir todo lo demás. ¿Cómo se puede debatir sobre educación cuando el cerebro de los niños no recibe los nutrientes adecuados para su desarrollo? ¿Cómo se puede hablar de crecimiento económico cuando la productividad de un país es socavada por la malnutrición? El hecho de no cumplir los objetivos de nutrición tendrá repercusiones que no solo se reflejarán en los índices de retraso en el crecimiento y emaciación.

Los científicos que estudiaron el efecto mariposa —la idea que los actos pequeños pueden tener consecuencias mayores— sugirieron que el aleteo de una mariposa en Brasil podría, a través de una serie de eventos sucesivos, provocar un tornado en Texas. Podemos ver el mismo fenómeno en nuestro sector: una nutrición deficiente en los primeros 1000 días de vida puede generar retraso en el crecimiento de los niños, quienes tendrán un desempeño escolar inferior y obtendrán salarios más bajos que sus compañeros, así como frenarán las economías y el crecimiento de los países. A la larga, darán origen a una nueva generación de niños malnutridos que empezarán el ciclo otra vez.

Mejorar la nutrición de una adolescente favorecerá su vida actual, mientras aún está creciendo; en el futuro, si queda embarazada, la vida de su hijo se beneficiará, puesto que recibirá la nutrición correcta desde la concepción. ¿De qué otro modo se puede explicar el hecho de que por cada dólar invertido en nutrición se obtienen 16 dólares de ganancia? En el Programa Mundial de Alimentos pudimos constatar esta aseveración, incluso en menor escala, en nuestros propios programas. En Kirguistán, por ejemplo, estamos trabajando con el Gobierno para mejorar la calidad nutricional de la alimentación escolar, los efectos se reflejan mucho más allá de la nutrición de los alumnos.

Gracias a que los padres participaron en la creación de los menús y la selección de las recetas, el programa logró dotar de conocimientos sobre nutrición a la comunidad en general. Esto sucedió en un contexto donde la falta general de conocimientos sobre nutrición era una de las causas subyacentes de la malnutrición.  Las huertas escolares, que se crearon para suministrar ingredientes frescos a los comedores escolares, se convirtieron en las aulas al aire libre, donde los niños aprendían sobre agricultura, el medio ambiente y la alimentación saludable. Las huertas aportan otro beneficio porque favorecen la economía local, ya que las escuelas pueden vender los excedentes de producción y generar trabajo para los integrantes de la comunidad que ayudan a preparar la tierra.

En la siguiente etapa, trabajaremos con los proveedores locales para aumentar la variedad de los alimentos que producen. En un país donde se sufren fluctuaciones en el precio de los alimentos y las consecuencias del cambio climático, si los agricultores cuentan con un mercado estable, puede alentarlos a que varíen los cultivos, lo que mejorará la diversidad y, por lo tanto, la resiliencia de la agricultura local, así como sus propias dietas.

Necesitamos poner fin a las divisiones sectoriales

A fin de que la nutrición pueda catalizar el progreso en otras áreas, es necesario seguir forjando vínculos entre los sectores. La comunidad de desarrollo se ha pronunciado a favor del “fin de las divisiones sectoriales”, y en los últimos años, el Programa Mundial de Alimentos ha hecho su aporte a esta causa. El Informe de la Nutrición Mundial nos recuerda que “las personas no viven en sectores”.

Sabemos que si los programas de nutrición se aplican en forma aislada,  no producirán grandes cambios. Por este motivo, trabajamos con nuestros colegas en otras divisiones para que nuestros programas sean más sensibles a la nutrición. Estamos reorganizando la alimentación escolar, el apoyo a pequeños productores, la asistencia alimentaria para la creación de activos y la distribución de alimentos en general, a fin de que se transformen en canales que nos permitan mejorar la nutrición. Por otra parte, una mejor nutrición de los participantes puede reforzar los resultados de estos programas.

El Programa Mundial de Alimentos agradece la publicación anual del Informe Mundial de Nutrición. El informe hace un seguimiento de nuestros avances como comunidad de nutrición y nos recuerda del largo camino que aún nos queda por recorrer. Este año nos lo ha vuelto a recordar. Sin embargo, también nos ha dado una excelente oportunidad para demostrar el efecto potencial que podemos lograr con un solo aleteo.

 


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