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La ONU da la alarma en el Sahel Central, donde millones de personas pasan hambre

  |   Red de las Naciones Unidas para el SUN, Red de países SUN

Comunicado de prensa conjunto de la FAO, el UNICEF y el PMA


© UNICEF/Frank Dejongh

El número de personas que se enfrenta a una grave falta de alimentos y de oportunidades de subsistencia en el Sahel Central se ha incrementado en un año debido a la creciente inseguridad y a los desastres climáticos. La situación podría empeorar aún más si la comunidad internacional no actúa ahora, advirtieron hoy tres organismos de las Naciones Unidas.

A pesar de una producción agrícola general satisfactoria, hay 3,3 millones de personas que necesitan ayuda inmediata en el Sahel Central, de acuerdo con los últimos análisis de seguridad alimentaria del Marco Armonizado, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA). Los especialistas prevén que cerca de 4,8 millones de personas del Sahel Central están en riesgo de sufrir inseguridad alimentaria durante el período de escasez (entre junio y agosto de 2020) si no se toman las medidas adecuadas de manera urgente.

Este aumento sin precedentes de las necesidades humanitarias en el Sahel Central es un factor de peso para la situación alarmante a la que se enfrenta África Occidental en 2020; en esta región, el número de personas en riesgo de inseguridad alimentaria podría llegar a 14,4 millones, una cifra que no se registra desde 2012.

Los países del Sahel Central, Burkina Faso, Malí y Níger, son los que más preocupan, ya que los conflictos y su impacto en las comunidades se han convertido en la principal causa de inseguridad alimentaria. Los tres países están experimentando un aumento de incidentes de seguridad, incluidos ataques por parte de grupos armados y conflictos comunitarios que con frecuencia llevan a movimientos de la población.

La situación es especialmente alarmante en Burkina Faso. El número de desplazados internos es ahora seis veces mayor que en enero de 2019, ha pasado de 90 000 a 560 033 en diciembre de 2019. Esto muestra el nivel de rapidez y envergadura con que se ha deteriorado la situación durante 2019.

“Estamos viendo un impresionante aumento del hambre en el Sahel Central. El número de personas en situación de inseguridad alimentaria se ha duplicado después de la época de cosecha, que es cuando debería haber disminuido. A menos que actuemos ahora, toda una generación estará en riesgo”, asegura Chris Nikoi, director regional del PMA en África Central y Occidental.

El cambio climático está alterando los ya frágiles medios de subsistencia. Ya se han producido salidas tempranas de rebaños trashumantes. Esta situación se ve exacerbada por los conflictos armados y comunitarios, los robos y el bandidaje, que perturban la movilidad de los rebaños, el acceso al forraje y los recursos hídricos. Además, conduce a la concentración de animales en zonas más seguras, con el riesgo de agravar los conflictos entre granjeros y pastores.

En general, la creciente vulnerabilidad de las poblaciones rurales, la inseguridad y los conflictos debido a los recursos están alterando la cohesión social entre las comunidades, lo que lleva a un empeoramiento a largo plazo de la crisis en el Sahel. Por consiguiente, la asistencia inmediata para responder a las necesidades urgentes debe estar acompañada de inversiones sustanciales en medios de vida rurales y servicios sociales, para reforzar la cohesión social y sentar las bases de la paz en la región.

“A menos que nos ocupemos de estas crisis desde sus orígenes, millones de pastores y agropastores vulnerables seguirán necesitando ayuda urgente cada año, como lo fue en 2019 y como lo será en 2020”, señaló Robert Guei, coordinador subregional de la FAO para África Occidental, y añade que la Red Mundial contra las Crisis Alimentarias proporciona el marco para ese apoyo.

Gracias a los esfuerzos colectivos para proporcionar servicios preventivos y curativos esenciales, los resultados de las encuestas nacionales de nutrición de 2019 en el Sahel no muestran un deterioro inmediato del estado nutricional de los niños. No obstante, la situación continúa siendo frágil, ya que las tasas de desnutrición aguda mundial siguen estando por encima o cerca del “umbral de gravedad” de la OMS en Níger (10,9 %) y en Malí (9,4 %). La situación es especialmente preocupante en el norte de Burkina Faso, donde la inseguridad generalizada entorpece de forma considerable la prevención y el tratamiento de la desnutrición aguda de las madres y los niños pequeños. Las evaluaciones rápidas de nutrición realizadas en los municipios con grandes cantidades de desplazados internos muestran un pronunciado deterioro del estado nutricional de los niños menores de cinco años. Se está llevando a cabo un análisis más profundo en el que participan tanto los aliados institucionales como los operacionales para determinar las zonas de mayor riesgo.

La inseguridad alimentaria en los hogares, agravada por el desplazamiento de la población, el acceso limitado a los servicios de salud y al agua potable, así como los escasos conocimientos sobre las prácticas óptimas de alimentación infantil, producirán un grave impacto en el estado nutricional de los niños pequeños y en la capacidad de las comunidades para recuperarse si no se actúa ahora para proteger el estado nutricional de los niños pequeños y prevenir la desnutrición aguda que amenaza su vida. Los abordajes integrados para la prevención y la atención de la desnutrición aguda deben implementarse de manera inmediata y a escala en las zonas más afectadas.

“El conflicto del Sahel Central es una crisis en cascada que azota toda la región y que pone en vilo a toda una generación de niños. Cientos de miles de niños se ven privados de educación, quedan vulnerables a la explotación y corren el riesgo de sufrir desnutrición. Los niños y los jóvenes continúan pagando el precio más alto por una crisis que ni siquiera han causado. Tenemos que actuar ahora con los socios para evitar una tragedia”, declara Marie-Pierre Poirier, directora regional del UNICEF para África Occidental y Central.

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