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La ONU lanza un plan global de respuesta humanitaria para luchar contra la pandemia de la COVID-19

  |   Red de las Naciones Unidas para el SUN

©UNICEF/Arimacs Wilander

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanza un plan global de respuesta humanitaria por un valor de USD 2000 millones, que servirá para luchar contra la COVID-19 en 51 países de América del Sur, África, Oriente Medio y Asia

NUEVA YORK, 25 de marzo de 2020. En el día de la fecha, António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, presentó un plan global coordinado de respuesta humanitaria por un valor de USD 2000 millones, que servirá para luchar contra la enfermedad por coronavirus (COVID-19) en algunos de los países más vulnerables del mundo. El objetivo del plan es proteger la vida de millones de personas y evitar que el virus vuelva a propagarse por todo el planeta.

En forma global, la COVID-19 se ha cobrado la vida de más de 16 000 personas, y se ha reportado la existencia de prácticamente 400 000 casos. Se ha esparcido por doquier y está llegando a países que ya estaban atravesando una crisis humanitaria debido a conflictos, desastres naturales y el cambio climático.

Los organismos de las Naciones Unidas se encargarán de ejecutar el plan de respuesta, y los consorcios de organizaciones no gubernamentales (ONG) y ONG internacionales jugarán un papel directo en la respuesta. El plan permitirá realizar lo siguiente:

  • entregar equipos de laboratorio necesarios para hacer pruebas de detección del virus, y suministros médicos para tratar a los pacientes;
  • instalar puestos de lavado de mano en campamentos y asentamientos;
  • lanzar campañas de información pública sobre cómo protegerse y proteger a los demás del virus; y
  • establecimiento de puentes aéreos y centros de distribución en África, Asia y América Latina para trasladar los suministros y a los trabajadores humanitarios hasta los lugares donde más se los necesiten.

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, destacó que

la COVID-19 está amenazando a toda la humanidad, por lo tanto toda la humanidad debe defenderse. No basta con la respuesta individual de cada país. “Debemos salir a ayudar a los millones de personas que están en situación de máxima vulnerabilidad y que carecen de los medios necesarios para hacerle frente a la pandemia. No solo se trata de una cuestión de solidaridad humana básica, sino también de una medida fundamental para combatir el virus. Es momento de redoblar los esfuerzos en favor de los vulnerables”.

 


Por su parte, el Sr. Mark Lowcock, secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios, afirmó que la

COVID-19 ya había alterado la vida en algunos de los países más ricos del mundo. Ahora avanza hacia lugares donde las personas viven en zonas de combate, no disponen de agua limpia ni jabón, ni tampoco podrían contar con una cama de hospital en caso de que se enfermaran.

“Dejar a los países más vulnerables y pobres del mundo librados a la suerte sería un acto cruel e insensato. Si dejamos que el coronavirus se propague libremente en estos lugares, millones de personas quedarán expuestas al riesgo, regiones enteras quedarán sumidas en el caos, y el virus tendrá la oportunidad de volver a propagarse por todo el planeta.

“Nuestra prioridad es colaborar con estos países para que se preparen y sigan ayudando a los millones de personas que dependen de la asistencia humanitaria de las Naciones Unidas para sobrevivir. Si se aportan los fondos necesarios, esta iniciativa de respuesta mundial permitirá dotar a las organizaciones humanitarias de las herramientas para luchar contra el virus, salvar vidas y contener la propagación de la COVID-19 en todo el planeta”.

El Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), agregó:

“el virus se está dispersando en países con sistemas sanitarios endebles, como aquellos en los que ya existe una crisis humanitaria. Estos países necesitan nuestro apoyo que, aparte de que es una cuestión de solidaridad, es fundamental para la protección de toda la humanidad y la erradicación de la pandemia. Empero, mientras trabajamos en este cometido, no debemos desatender las demás emergencias sanitarias y humanitarias”.

Por su parte, Henrietta Fore, directora ejecutiva del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), señaló que

los niños son la víctima invisible de la pandemia de la COVID-19. El aislamiento y los cierres de escuelas repercuten en su educación, salud mental y acceso a los servicios sanitarios básicos. Los riesgos de explotación y abuso son más altos que nunca tanto para los niños como para las niñas. Es probable que, en el caso de los niños desplazados o que viven en zonas de conflicto, haya consecuencias nunca antes vistas. No podemos ignorarlos”.

Se advirtió a los Estados miembros que cualquier desvío de fondos de las operaciones humanitarias actuales podría propiciar un entorno donde se propagarían el cólera, el sarampión y la meningitis, habría más niños aún con malnutrición y los extremistas podrían tomar el control; es decir, un entorno que ofrecería las condiciones perfectas para que el coronavirus prolifere.

A fin de poner en marcha el plan de respuesta, el Sr. Lowcock liberó USD 60 millones más del Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia (CERF) de las Naciones Unidas. En total, esto suma USD 75 millones entre la ayuda que el CERF ha prestado para la acción humanitaria en respuesta a la pandemia de la COVID-19. Además, los fondos comunes en los países han asignado más de USD 3 millones hasta el momento.

Esta nueva asignación del CERF —una de las más grandes de la historia— permitirá que el Programa Mundial de Alimentos (PMA) garantice la continuidad de las cadenas de suministro y el traslado de los trabajadores humanitarios y los artículos de socorro; que la OMS contenga la propagación de la pandemia; y que los demás organismos brinden la asistencia humanitaria y la protección a quienes más sufren las consecuencias de la pandemia, entre ellos, las mujeres y las niñas, los refugiados y los desplazados internos. El apoyo se prestará en forma de medidas de seguridad alimentaria, de salud mental y física, de agua y saneamiento, de nutrición y de protección.

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