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La tecnología, una herramienta que permite que la cadena agroalimentaria de Guatemala siga funcionando durante la pandemia

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* Artículo redactado por Camila De Ferrari Piazza, Viviana Perego y Katie Kennedy Freeman, y originalmente publicado por el Banco Mundial


(c) Katie Freeman, Banco Mundial

Las medidas de restricción a la circulación local e internacional tras el brote del nuevo coronavirus (COVID-19) están alterando todo el curso de la cadena agroalimentaria en Guatemala. Esta situación está generando grandes dificultades económicas e incertidumbre que afectan, sobre todo, a las poblaciones más vulnerables. Se puso en marcha un proyecto piloto del Banco Mundial de inversión en tecnología digital con la finalidad de promover la seguridad alimentaria, garantizar la inocuidad alimentaria y proteger los medios de subsistencia de los productores.

La agricultura orientada a la exportación genera alrededor del 45 % de los ingresos agrícolas de Guatemala. Es un sector esencial que se debe proteger como generador de empleo. Si bien los puertos siguen abiertos, las restricciones a la libre circulación de las personas y los bienes en el interior del país ejercen presión en el sistema agroexportador, en especial, para los pequeños productores. En forma paralela, el cierre casi absoluto de la industria hotelera implica la cancelación de contratos con los productores, quienes sufren un excedente en la producción de ganado y cultivos especiales, ya que, en su mayoría, son demasiados costosos para el consumo local, o bien no forman parte de la dieta guatemalteca.

De igual modo, muchos pequeños productores que dependen de la venta diaria de sus productos ahora encuentran los mercados cerrados o funcionando en horarios reducidos. Además, la informalidad (en la cual se desempeñan 9 de cada 10 personas trabajadoras de las zonas rurales de Guatemala) impide que los trabajadores y productores rurales se beneficien con muchos programas de emergencia que el gobierno está implementando en respuesta a la crisis.

En un país con problemas graves de hambre y nutrición, es de suma importancia que las cadenas agroalimentarias sigan funcionando y se sostengan a fin de que los alimentos lleguen a los consumidores y, sobre todo, para atender los problemas acuciantes de seguridad alimentaria que padecen los sectores más pobres y vulnerables de la población.

En el nuevo contexto de distanciamiento social, en todo el mundo se emplean las tecnologías para que las cadenas agroalimentarias sigan funcionando, sin desatender las medidas de salud pública, ni descuidar la salud de los trabajadores. En China, la plataforma de comercio electrónico, que Pinduoduo permite que los productores vendan la producción excedente, ahora se asoció con instituciones académicas y de investigación para ofrecer servicios de extensión agrícola en forma digital. En Uganda, JUMIA se asoció con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo para vincular a los vendedores de los mercados y a los productores alimentarios vulnerables con los consumidores en línea.

En Guatemala, conforme al proyecto piloto DIGITAGRO del Banco Mundial, que se lanzó antes de la pandemia con el apoyo del Fondo Fiduciario InfoDev, se están desarrollando herramientas digitales para ayudar a los productores del país. Estas tecnologías, que al principio se habían concebido para aumentar el acceso de los pequeños empresarios agrícolas al Programa de Alimentación Escolar, ahora podrían formar parte de la asistencia que brinda la Práctica Global de Agricultura y Alimentos del Banco Mundial al sector agrícola de Guatemala durante la pandemia de COVID-19.

Comercio electrónico local: DIGITAGRO está desarrollando, en colaboración con el Programa Mundial de Alimentos, una plataforma de comercio electrónico para que los pequeños productores puedan abastecer con alimentos a las escuelas. Dado que el gobierno ha decidido seguir con el Programa de Alimentación Escolar durante la cuarentena, la plataforma será esencial para garantizar su buen funcionamiento, ya que reúne a la oferta y a la demanda en un solo lugar. Asimismo, se puede adaptar para que funcione a mayor escala, a fin de corregir los desequilibrios entre la oferta y la demanda que la pandemia está ocasionando. Si los productores tuvieran la oportunidad de acceder a una red más amplia de consumidores, sus ingresos y ventas también estarían protegidos. Asimismo, si se difundiera más información sobre los mercados, se podría llevar adelante una planificación más eficiente de la producción, así como reducir los costos de producción y logística.

Seguridad alimentaria: En Guatemala, alrededor de 2,5 millones de niñas y niños reciben al menos una comida al día a través del Programa de Alimentación Escolar, y el gobierno decidió mantener el funcionamiento del programa durante la cuarentena para que los estudiantes no se queden sin su plato de comida. El Ministerio de Educación (MINEDUC) adaptó tres menús para que las escuelas entreguen a las familias de los niños provisiones de alimentos nutritivos no perecederos (como frijoles, arroz, cereales, azúcar, harina de maíz y aceite) en cantidades suficientes para 15 días. Dadas las circunstancias actuales, las organizaciones de padres se encargan de comprar y distribuir los alimentos a las familias de los niños. La plataforma DIGITAGRO, que se ha diseñado específicamente para que los productores locales puedan satisfacer la demanda de alimentos, ofrecerá una base de datos completa de productores agrícolas a la que las organizaciones de padres podrán acceder y, de este modo, contar con una fuente confiable de alimentos nutritivos e inocuos. En este sentido, también se respaldan las medidas del gobierno tendientes a proteger la seguridad alimentaria de los niños y sus familias.

Inocuidad de los alimentos y salud de los productores: ahora más que nunca, es menester adoptar y difundir las normas de inocuidad alimentaria y protección del personal. DIGITAGRO está produciendo una serie de videos de extensión en colaboración la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, en los que se difunde información sobre las prácticas básicas de inocuidad alimentaria, como los lineamientos sobre la manipulación, la elaboración, el envasado y almacenamiento seguros, así como sobre el uso eficiente y seguro del agua para la preparación de los alimentos. Es probable que se produzcan otros videos para apoyar los proyectos existentes en materia de salud y nutrición que el Banco Mundial lleva adelante en Guatemala. Estos servicios de extensión digital permitirán que los productores adopten buenas prácticas y eviten que los alimentos se contaminen y a la vez puedan proteger su salud, gracias a que mantienen el distanciamiento social y se desempeñan en un entorno seguro.

Es posible que una vez que transcurra la fase de emergencia, muchos de los efectos de la pandemia perduren, como la creciente dependencia de los mecanismos que se pueden manejar a la distancia. En Guatemala, al igual que en tantos otros países del mundo, invertir en el desarrollo digital, en incrementar la penetración de la telefonía móvil y en promover la alfabetización digital dará grandes frutos, que no solo permitirán atravesar la emergencia actual, sino también reconstruir un futuro mejor.

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