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La unión hace la fuerza: en busca de un entorno con igualdad de género y empoderamiento de las mujeres para luchar contra la malnutrición

  |   Secretariado y Grupo líder del Movimiento SUN

* Artículo de Gerda Verburg, coordinadora del Movimiento SUN, originalmente publicado en Women Deliver

Desde hace mucho tiempo se reconoce que debemos reunir a múltiples sectores y actores involucrados si de verdad queremos emprender la lucha contra toda forma de malnutrición. Esto también se aplica (y quizás en mayor medida) a la lucha contra toda forma de discriminación por motivos de género.

Desde la fundación del Movimiento para el fomento de la nutrición (Movimiento SUN) hace casi nueve años, se ha hecho hincapié en conseguir que más personas, y las personas indicadas, se sienten a la misma mesa donde se toman las decisiones relativas a la nutrición. Este enfoque también se refleja en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Cuando decimos reunir a las personas indicadas en la misma mesa, nos referimos al plano nacional y subnacional, así como a nuestras redes y estructuras de gobernanza mundiales. Para citar las palabras de Helen Keller, «solos podemos hacer muy poco, juntos podemos hacer mucho más».

Se dice que cuando una niña o un niño cumplen nueve años, están preparados para la transición, ya que están a punto de entrar en la adolescencia.

Lo mismo puede decirse del Movimiento SUN, ya que ahora sabemos que si no producimos cambios drásticos en materia de igualdad de género, es posible que tampoco logremos generar un cambio radical en la situación de la malnutrición, ya que estos dos factores guardan una estrecha relación y uno suele ser una consecuencia del otro. Sin embargo, tal como se dice que “se necesita un pueblo para criar a un niño”, se necesita todo un entorno que propicie el empoderamiento de las mujeres.

Desde 2012, hemos contado con un Grupo líder de alto nivel, que está integrado por jefes de Estado actuales o pasados y otros dirigentes del conjunto de socios que participan en el Movimiento SUN: la sociedad civil, las organizaciones internacionales y de las Naciones Unidas, los organismos donantes, las empresas y las fundaciones. Lo que reúne a estos agentes de cambios son sus esferas de influencia y el compromiso, tanto personal como profesional, para dirigir la lucha contra la malnutrición a escala nacional. Aunque los integrantes fueron cambiando, desde 2012 (en 2019 se renovará la composición), se ha invitado a los miembros de este grupo porque son los que están mejor preparados para indicarnos si la dirección del Movimiento SUN es la correcta a la hora de generar repercusiones duraderas en el ser humano y el desarrollo.

Todos los años, este grupo se reúne en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas para analizar el progreso y los obstáculos. Desde que asumí el cargo de coordinadora en 2016, en estas reuniones han surgido debates esenciales sobre las áreas que preocupan a todos los países y actores involucrados. Se hace un gran hincapié en este enfoque, gracias a la presidenta del Grupo líder, la Sra. Henrietta Fore, directora ejecutiva del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), quien ha animado a todos los miembros a que lideren desde su lugar. Esta vez, el Grupo líder se comprometió con dos áreas esenciales en aras de mejorar la nutrición de todas las mujeres, los hombres y sus familias: poner en marcha sistemas alimentarios sostenibles y garantizar la igualdad de género y el empoderamiento socioeconómico de las niñas y las mujeres.

Es alentador ver el nivel de compromiso del Grupo líder, no solo como personas, sino también como líderes en sus áreas. Helle Thorning-Schmidt, presidenta ejecutiva de Save the Children International, y la Hble. Marie-Claude Bibeau, ministra de Canadá, dieron una señal de alarma y propusieron que se haga un llamamiento a la acción en todos los niveles del Movimiento SUN con el fin de redoblar los esfuerzos para asegurar que todas las mujeres y las adolescentes de todo el mundo reciban los nutrientes que necesitan. También esto implica que sean consideradas y tratadas de forma equitativa en todos los aspectos de la vida. Además, la adolescencia representa la segunda gran oportunidad (la primera es los primeros 1000 días de vida del niño desde la concepción hasta que cumple los dos años de edad) para asegurar un futuro feliz y en buen estado nutricional: el futuro que todos queremos. Este enfoque también es el eje de la estrategia del UNICEF, el enfoque de Canadá del desarrollo internacional y la promesa de Save the Children: que nadie se quede atrás.

 


«Algunas veces se recurre a las denuncias públicas para generar adeptos. Me gusta más la idea de usar el salón de la fama».

Gerda Verburg, subsecretaria general de las Naciones Unidas y coordinadora del Movimiento SUN


 

Save the Children juega un papel esencial, junto con otros actores de la sociedad civil, cuando se trata de abogar por el empoderamiento de las mujeres y la igualdad de género. Asimismo, se cerciora de que se fortalezcan las capacidades, tanto en la comunidad —que es donde más importa— como durante los períodos electorales para que la igualdad de género sea una prioridad que perdure. Canadá ha puesto en marcha y aplicado la Política de Ayuda Internacional Feminista. Otros miembros del Grupo líder y sus organizaciones juegan un papel esencial y están teniendo un buen desempeño. Mencionaré solo algunos. Martin Chungong, secretario general de la Unión Interparlamentaria, por ejemplo, es defensor internacional de la igualdad de género, quien ha logrado que los parlamentos sean sensibles a las cuestiones de género e incluyan más mujeres. Feike Sijbesma, gerente general y presidente de Royal DSM y copresidente del grupo asesor de la Red de empresas SUN, ejerció presión para que más actores del sector privado fomenten la protección de la maternidad. Su Excelencia Jakaya Kikwete, expresidente de Tanzania, ha sido un claro defensor de la educación de las niñas y ha vinculado la buena educación de las mujeres y las niñas con la buena nutrición, poniendo como ejemplo su propia experiencia personal. La lista continúa.

Cada vez es más evidente que ya no se trata de lo que uno puede hacer para garantizar la igualdad de género, el empoderamiento y la buena nutrición, sino de lo que uno debe hacer. Dejemos de mirar afuera, seamos protagonistas del cambio y vivamos este cambio. En los próximos meses, junto con Helle Thorning-Schmidt, la ministra Bibeau y Nutrition International, nuestro llamamiento a la acción se sentirá más, a medida que nos acerquemos a la Conferencia de Women Deliver en Vancouver en junio.

Aunque ya puedo dejarles un mensaje de reflexión importante. Todos debemos aportar nuestro grano de arena, independientemente del lugar que ocupemos en nuestra comunidad, sea un líder religioso o cultural, político, docente, padre o madre, hermano, hermana o amigo. No basta con creer en la igualdad, debemos actuar conforme a la igualdad. Sea un ejemplo en el hogar, el trabajo y en cualquier lugar donde se encuentre.

A menos que tengamos su apoyo, no ganaremos esta lucha por la igualdad.

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