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Las políticas favorables a la familia son esenciales para aumentar las tasas de lactancia en el mundo

  |   Red de las Naciones Unidas para el SUN, Red de países SUN

UNICEF/UN0255466/Pasquall

Los beneficios que confiere la lactancia materna tanto para los lactantes como para las madres son muy conocidos: favorece el desarrollo cerebral de los lactantes y niños pequeños, protege a los lactantes de las infecciones, baja el riesgo de obesidad y enfermedades, reduce los costos de atención médica y protege a las madres lactantes contra el cáncer de ovario y mama. Sin embargo, la mayoría de las madres del mundo no cuentan con el amparo de políticas que fomenten la lactancia materna, como la licencia parental remunerada y las pausas laborales para amamantar.

“En todo el mundo, los beneficios sanitarios, sociales y económicos de la lactancia materna, tanto para la madre como para el niño, están bien establecidos y aceptados. No obstante, casi el 60 % de los lactantes del mundo no llegan a cumplir los seis meses de lactancia exclusiva que se recomiendan”, afirmó Henrietta Fore, directora ejecutiva del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). “Pese a los beneficios de la lactancia materna, los lugares de trabajo del mundo les niegan a las madres el apoyo tan necesario. Necesitamos contar con muchas más inversiones en licencia parental remunerada y apoyo a la lactancia en todos los lugares de trabajo para incrementar las tasas de lactancia a nivel mundial”.

  • La lactancia materna exclusiva se practica en solo 4 de cada 10 niños[1]: en 2018 solo el 41 % de los lactantes fueron alimentados exclusivamente con leche materna durante los primeros seis meses de vida, tal como se recomienda. Al mismo tiempo, estas tasas fueron más del doble (50,8 %) en los países menos desarrollados. Las tasas más elevadas se registraron en Ruanda (86.9 %), Burundi (82.3 %), Sri Lanka (82 %), las Islas Salomón (76.2 %) y Vanuatu (72.6 %). Las investigaciones también indican que en las zonas rurales se registran tasas más elevadas de lactancia materna exclusiva que en las zonas urbanas.
  • Los países de ingreso medio-alto tienen las tasas más bajas de lactancia materna[2]: en los países de ingreso medio-alto, las tasas de lactancia materna exclusiva fueron las más bajas con un 23,9 %, lo que representa un descenso con respecto al 28,7 % registrado en 2012.
  • La lactancia materna en el trabajo funciona: se deben ofrecer pausas habituales durante las horas de trabajo para la práctica de la lactancia o la extracción de leche materna y un entorno favorable a la lactancia materna que incluya espacios adecuados donde las madres puedan seguir practicando la lactancia exclusiva durante los seis meses de vida y luego continuar con la lactancia complementaria conforme a la edad del niño.
  • Las mujeres que trabajan no reciben suficiente apoyo para seguir amamantando[3]: a escala mundial, solo el 40 % de las mujeres con hijos recién nacidos apenas gozan de los beneficios más básicos de la maternidad en el lugar de trabajo. Esta disparidad se amplía en los países de África, donde solo el 15 % de las mujeres que dan a luz gozan de algún beneficio que fomenta la continuidad de la lactancia materna.
  • Muy pocos países cuentan con licencia parental remunerada[4]: en el Convenio sobre la protección de la maternidad, 2000 (núm. 183), de la Organización Internacional del Trabajo se insta a que las semanas de licencia de maternidad remunerada sean 14, como mínimo, y se recomienda que los países ofrezcan 18 semanas, como mínimo, así como apoyo en el lugar de trabajo a las familias que amamantan. Sin embargo, solo el 12 % de los países del mundo disponen de la licencia de maternidad remunerada adecuada. En los últimos informes de política del UNICEF sobre las políticas favorables a la familia se recomiendan al menos seis meses de licencia remunerada para ambos padres en total, de los cuales 18 semanas de licencia remunerada deben reservarse a las madres. Los gobiernos y las empresas deberían esforzarse para ofrecer al menos 9 meses de licencia remunerada en total.
  • La existencia de una licencia de maternidad más prolongada implica mayores posibilidades de practicar la lactancia materna[5]: en un estudio reciente, se determinó que las mujeres que gozan de una licencia de maternidad de seis meses o más tenían como mínimo un 30 % más de posibilidades de continuar con la lactancia durante los primeros seis meses del niño.
  • La lactancia materna es importante tanto para el niño como para la madre[6]: si se incrementaran las tasas de lactancia, por año se evitarían 823 000 muertes de niños menores de cinco años y 20 000 muertes maternas como producto del cáncer de mama.
  • La cantidad de niños amamantados en la primera hora de vida no es suficiente[7]: en 2018, menos de la mitad de los lactantes de todo el mundo —el 43 %— recibieron leche materna en la primera hora de vida. El contacto de piel con piel tras el parto y el inicio inmediato de la lactancia permiten mantener la temperatura del bebé, fortalecen su sistema inmunitario, promueven los vínculos, estimulan la producción de leche de la madre e incrementan las posibilidades de que continúe con la lactancia materna exclusiva. La leche materna es más que un alimento para los lactantes, también es un medicamento potente que previene enfermedades y contiene todos los nutrientes que cada niño necesita. La primera leche o calostro es rica en anticuerpos que protegen a los lactantes de las enfermedades y la muerte.
  • El caso de inversión en favor de la lactancia[8]: si se logra una práctica de la lactancia óptima, se calcula que se ahorrarían USD 300 000 millones de lo que se gasta en atención médica a escala mundial.

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