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Los países de América Latina y el Caribe aúnan esfuerzos para mantener el normal funcionamiento de los sistemas alimentarios durante la crisis de la COVID-19

  |   Red de las Naciones Unidas para el SUN, Red de países SUN

Los ministros y secretarios de Agricultura, Alimentación, Ganadería, Pesca y Desarrollo Rural de 26 países firmaron una declaración en la que se detallan las medidas que aplicarán para que no falten los alimentos. En total, 26 países de América Latina y el Caribe expresaron su compromiso de coordinar el suministro de alimentos suficientes, inocuos y nutritivos para los 620 millones de habitantes de la región durante la pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID-19).

A continuación, se expone la declaración completa a la que adhirieron los países por medio de sus ministros y secretarios signatarios.

La COVID-19 y los riesgos para las cadenas de suministro de alimentos

Los ministros y secretarios de Agricultura, Ganadería, Pesca, Alimentación y Desarrollo Rural de 26 países de América Latina y el Caribe acordamos informar a la opinión pública sobre las medidas que hemos tomado y que seguiremos tomando a fin de asegurar el suministro de alimentos suficientes, inocuos y nutritivos para los 620 millones de consumidores de nuestra región.

1. En la actualidad, los mercados de la región cuentan con suficientes alimentos para asegurar el abastecimiento. Hay un buen nivel de existencias mundiales de los principales alimentos, y las cosechas en los principales países productores han sido buenas. Dieciocho millones de agricultores, pescadores, ganaderos y piscicultores, hombres y mujeres, siguen trabajando día a día en nuestra región, para que los alimentos no falten en nuestras mesas. Tampoco se detienen las trabajadoras y los trabajadores de las agroempresas, el transporte, las empresas importadoras y exportadoras, y los mercados mayoristas y minoristas.

2. A diferencia de otras crisis anteriores, el suministro de alimentos se ha mantenido estable en el mundo y en nuestra región. Por lo tanto, no existen razones que justifiquen aumentos importantes en los precios internacionales de los alimentos, de modo que exhortamos a todos los actores que participan en el sistema alimentario a que eviten la especulación en este momento de emergencia.

3. No obstante, si la pandemia se extiende en el tiempo, las cadenas de suministro de alimentos van a estar sometidas a mayor presión. En este sentido, si todos los países nos esforzamos en mantener funcionando las cadenas de suministro locales, nacionales, regionales y mundiales, lograremos el abastecimiento sostenido de alimentos para toda la población.

4. Para ello, nos comprometemos a actuar coordinadamente, a intercambiar información y buenas prácticas, y a adoptar medidas apropiadas de acuerdo con la realidad de cada país, como las siguientes:

a. Proveer asistencia técnica y financiera a los pequeños y medianos productores agrícolas, pesqueros, acuícolas, ganaderos, y pequeños y medianos agroindustriales, que aportan una alta proporción de los alimentos básicos para el consumo nacional. Sostener y, en algunos casos, aumentar su producción es esencial.

b. Asegurar el funcionamiento normal de los mercados mayoristas locales, regionales y nacionales, garantizando su liquidez y el acceso a los productos y a la mano de obra, mediante la coordinación de medidas para este fin con importadores y distribuidores de alimentos del sector privado.

c. Implementar programas de emergencia para prevenir las pérdidas y desperdicios de alimentos, como aquellos que estimulen y faciliten el funcionamiento de los bancos de alimentos.

d. Vigilar en forma constante las cadenas logísticas, especialmente, aquellas que involucran a dos o más países, y aplicar medidas para resolver expeditamente cualquier cuello de botella que pudiera afectar su funcionamiento.

e. Introducir y fomentar el uso de plataformas y aplicaciones de comercio electrónico de los alimentos y otras medidas que permitan reducir el impacto del sano distanciamiento social y favorezcan las cadenas con un menor número de intermediarios entre los consumidores y los productores, las empresas pequeñas y medianas en los barrios.

f. Velar por que las políticas fiscales o comerciales, que definan los gobiernos como parte de su respuesta al efecto económico de la crisis, no debiliten el funcionamiento normal del comercio regional y mundial de alimentos.

g. Establecer mecanismos ágiles, público-privados, que operen como comités de emergencia de los sistemas alimentarios, a fin de facilitar la vigilancia constante del suministro y de la situación de los mercados, y la coordinación de respuestas adecuadas en tiempo real. Otra vez, recurriremos a las plataformas mundiales que se crearon en respuesta a la crisis de precios del período 2007-2008, como la iniciativa AMIS.

5. Finalmente, los secretarios y ministros que firmamos esta declaración pública, con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y otros organismos multilaterales, como el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), el Instituto de Investigación y Desarrollo Agrícolas del Caribe (CARDI), la Agencia Caribeña de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad de los Alimentos (CAHFSA), y el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA), nos comprometemos a mantenernos comunicados y a colaborar en todas las medidas que sean necesarias para asegurar que los 620 millones de latinoamericanos y caribeños sigan teniendo todos los días alimentos suficientes, innocuos y saludables en sus mesas.

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