SUN Newsletter
Home / Actualizaciones / Más de un millón de personas en América Central necesitan asistencia alimentaria urgente a causa de las sequías prolongadas y las intensas lluvias

Más de un millón de personas en América Central necesitan asistencia alimentaria urgente a causa de las sequías prolongadas y las intensas lluvias

  |   Red de las Naciones Unidas para el SUN, Red de países SUN

©Diana Ulloa/AFP

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) advirtieron que las sequías prolongadas y las intensas lluvias destruyeron más de la mitad de los cultivos de maíz y frijoles de los agricultores de subsistencia del Corredor Seco centroamericano. Como consecuencia, se quedaron sin reservas de alimentos y su seguridad alimentaria corre peligro.

Los gobiernos centroamericanos calculan que 2,2 millones de personas perdieron sus cultivos, sobre todo, a causa de la sequía. Los mencionados organismos de las Naciones Unidas llevaron a cabo evaluaciones de la seguridad alimentaria en caso de emergencias en el Corredor Seco, y los gobiernos en el último trimestre de 2018 validaron estos resultados y confirmaron que 1,4 millones de los 2,2 millones de personas afectadas necesitaban asistencia alimentaria con urgencia.

En 2019, la FAO y el PMA solicitan a la comunidad internacional USD 72 millones para brindar asistencia alimentaria a más de 700 000 personas en el Corredor Seco.

Estos fondos también se emplearán para generar y reparar los bienes de producción, diversificar las fuentes de ingreso de los agricultores, establecer redes de protección social y fortalecer su resiliencia frente a los fenómenos climatológicos.

“Los agricultores de subsistencia han comenzado a sembrar este mes, muchos no tienen reservas de alimentos y corren el riesgo de volver a perder sus cosechas”, advirtió Miguel Barreto, director regional del PMA para América Latina y el Caribe. “Si no reciben la ayuda que necesitan en este momento, atravesarían muchas dificultades durante el período de escasez, en especial, los niños, ya que son los más vulnerables, y esta situación deterioraría su estado nutricional”.

Los gobiernos centroamericanos informaron que en 2018 el retraso en las lluvias en el Corredor Seco arruinó hasta el 70 % de la cosecha de la primera campaña de los agricultores de subsistencia, y, posteriormente, las abundantes lluvias dañaron hasta el 50 % de la cosecha de la segunda campaña.

A mediados de febrero de 2019, el Organismo Nacional para el Estudio de los Océanos y la Atmósfera anunció la aparición del fenómeno de El Niño y se pronostica que se prolongue hasta octubre. Existe una alta probabilidad de que El Niño afecte la siembra de granos básicos durante la primera campaña, lo que empeoraría la ya frágil seguridad alimentaria y nutricional de las comunidades del Corredor Seco.

La FAO y el PMA recomiendan informar a los agricultores sobre la situación actual para que tomen recaudo y eviten la pérdida de sus cosechas debido al retraso de la temporada de lluvias. Como alternativa, podrían reemplazar los cultivos existentes que necesitan agua constantemente por sorgo y tubérculos; o bien sembrar variedades de ciclo corto cuando se presenten las primeras lluvias en las zonas más secas.

“Hay que mejorar la resiliencia de los habitantes del Corredor Seco. Por consiguiente, se deben reforzar los sistemas de vigilancia y alerta temprana, así como mitigar los efectos de las sequías y las lluvias a través de buenas prácticas agrícolas, aumentar la resiliencia y capacidad de adaptación de las familias fortaleciendo sus medios de vida, lo que impediría que estos fenómenos climáticos comprometan su seguridad alimentaria y los obliguen a migrar”, señaló Adoniram Sanches, coordinador regional de la FAO para Mesoamérica y representante en Panamá.

Se estima que de los 1,9 millones de pequeños productores de granos básicos que hay en América Central, la mitad se encuentran en la zona del Corredor Seco. Se trata de agricultores de subsistencia, lo que significa que cosechan y consumen los alimentos que siembran, principalmente maíz y frijoles. Si pierden una cosecha, no tienen reservas suficientes para comer ni vender, ni sobrevivir hasta la próxima cosecha.

Una vez que se agotan sus reservas de alimentos, las familias recurren a estrategias para hacer frente a la situación de emergencia. Según información de la FAO, el PMA y los gobiernos, hasta un 82 % de las familias vendieron sus herramientas de trabajo y animales para comprar alimentos, incluso se saltan las comidas o consumen alimentos menos nutritivos.

Más del 25 % de los hogares encuestados no tienen suficientes ingresos para satisfacer sus necesidades alimentarias básicas. Por otra parte, el 8 % de las familias informaron que piensan migrar debido a esa situación.

Según la FAO y el PMA, solo a través de la revitalización de los territorios del Corredor Seco, se podrán crear las condiciones para que las comunidades mejoren su calidad de vida, sin que tengan que abandonar sus hogares y emprender viajes arriesgados en busca de mejores oportunidades.

Post A Comment

No Comments