SUN Newsletter
Home / Actualizaciones / Nuevamente Yemen va camino a alcanzar niveles alarmantes de inseguridad alimentaria

Nuevamente Yemen va camino a alcanzar niveles alarmantes de inseguridad alimentaria

  |   Red de las Naciones Unidas para el SUN, Red de países SUN

UNICEF/Ahmed Abdulhaleem

En Yemen, la crisis económica, los conflictos, las inundaciones, las langostas y, ahora, la enfermedad provocada por coronavirus (COVID-19) están creando condiciones adversas que podrían revertir los logros en materia de seguridad alimentaria que tanto esfuerzo costaron conseguir, según se advierte en el último análisis de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF), que en el día de la fecha publicaron la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y otros socios.

En el análisis, que hasta el momento se llevó a cabo en 133 distritos del sur del Yemen,[1] se prevé un incremento alarmante en el número de personas que se encontrarán en una situación de inseguridad alimentaria aguda, es decir, en crisis (Fase 3 de la CIF) y en emergencia humanitaria (Fase 4 de la CIF) a finales del año en curso.

En esta zona, la inseguridad alimentaria aguda disminuyó en el último año gracias a un aumento masivo de la asistencia humanitaria. Sin embargo, esta gran labor podría revertirse rápidamente dado que se prevé que el número de personas que enfrentarán niveles altos de inseguridad alimentaria aguda aumentará de 2 millones a 3,2 millones en los próximos seis meses.

Esto representaría un incremento de un 25 % (entre febrero y abril) a un 40 % (entre julio y diciembre) de la población que padece niveles altos de inseguridad alimentaria aguda, incluso si se mantuviera la asistencia alimentaria humanitaria y el acceso a las personas necesitadas.

Factores impulsores de la inseguridad alimentaria aguda:

  • La recesión económica es la principal causa. La crisis económica y la inflación continúan, y la moneda local registra una caída libre, lo que genera un aumento de los precios de los alimentos y el agotamiento de las reservas de divisas. Por ejemplo, entre mediados de diciembre de 2019 y mediados de junio de 2020, la moneda local (el rial yemení) perdió en promedio un 19 % de su valor frente al dólar estadounidense, y de este modo, superó los niveles de la crisis de 2018.
  • Los conflictos siguen siendo uno de los principales factores que dan lugar a la inseguridad alimentaria aguda.
  • El COVID-19 repercute en la disponibilidad, el acceso y la oferta de alimentos en los mercados, así como en las oportunidades de generar ingresos y obtener un salario. Las estrictas medidas tendientes a restringir la propagación del virus dieron lugar a retrasos en las importaciones, obstáculos en la logística y la alteración de los mercados. Las remesas de las personas yemeníes en el extranjero también han disminuido en aproximadamente un 20 % y se espera que sigan cayendo.
  • Como consecuencia de condiciones ecológicas favorables, como las lluvias, están surgiendo nuevas zonas de proliferación de langostas y gusanos cogolleros del maíz que ponen en peligro la producción de alimentos en Yemen, la región y otros lugares.
  • Por ejemplo, se prevé que la producción de cereales de este año alcanzará las 365 000 toneladas métricas, lo que representa menos de la mitad del rendimiento conseguido antes de la guerra.
  • Las crecidas repentinas ya habían tenido efectos devastadores en algunas zonas y, en los próximos meses, se prevé que la mayoría de los distritos de la costa arábica serán afectados por ciclones.

«La CIF indica que Yemen está nuevamente al borde de una gran crisis de seguridad alimentaria. Hace 18 meses, cuando nos encontrábamos una situación similar, recibimos un aporte generoso de fondos. Hicimos un uso prudente de los recursos que nos fueron confiados y aumentamos considerablemente la asistencia en aquellos distritos donde se encontraban las personas en mayor riesgo y que no tenían alimentos. Los resultados fueron impresionante. Logramos evitar una hambruna. Si no recibimos los fondos que necesitamos ahora, no estaremos en condiciones de hacer lo mismo esta vez», indicó Lise Grande, coordinadora de Asuntos Humanitarios para Yemen.

«El pueblo de Yemen ya ha vivido muchas cosas y es resiliente. Sin embargo, ahora deben soportar demasiadas adversidades y amenazas al mismo tiempo (la pandemia, invasiones de langostas, etc.). Los pequeños agricultores y las familias que dependen de la agricultura para su subsistencia necesitan nuestra ayuda ahora más que nunca», afirmó el Sr. Hussein Gadain, representante de la FAO en Yemen.

«Yemen está enfrentando una crisis con múltiples frentes», indicó el Sr. Laurent Bukera, director del PMA en Yemen. «Debemos actuar ahora». En 2019, gracias a un aumento masivo de la asistencia, el PMA y sus socios lograron revertir el deterioro en las zonas más afectadas de Yemen. Nuevamente aparecen señales de advertencia, que sumadas a la pandemia por coronavirus, la situación podría empeorar mucho más si la ayuda humanitaria se retrasa».

«Una combinación peligrosa de conflictos, dificultades económicas, escasez de alimentos y un sistema de salud en ruinas ha empujado a millones de niñas y niños Yemeníes al borde del abismo y la crisis por COVID-19 podría agravar la situación», indicó el Sr. Sherin Varkey, representante interino del UNICEF en Yemen. «Cada vez son más las niñas y los niños que están en riesgo de padecer desnutrición grave y necesitan tratamiento urgente. Si queremos salvar estas vidas, es fundamental recibir más apoyo y de manera sostenida».

¿Qué debemos hacer ahora?

Entre las recomendaciones formuladas en el análisis de la CIF sobre las medidas urgentes aparecen las siguientes:

  • garantizar una asistencia alimentaria continua y sin restricciones para salvar vidas y proteger los medios de subsistencia de las poblaciones que enfrentan altos niveles de inseguridad alimentaria aguda, entre ellas, las personas desplazadas;
  • restaurar las infraestructuras hídricas que han sido dañadas por inundaciones y reducir los efectos de futuras inundaciones en los sistemas de agua y riego;
  • ayudar a los agricultores que perdieron sus cultivos y pasturas debido a plagas y efectos climáticos (invasión de langostas, gusano cogollero del maíz, inundaciones);
  • promover las buenas prácticas nutricionales a nivel de los hogares por medio de actividades, como la horticultura doméstica y la sensibilización sobre la inocuidad de los alimentos y el agua;
  • fortalecer los sistemas de alerta temprana y de seguimiento general de la seguridad alimentaria para atenuar los efectos negativos de las crisis y posibilitar una respuesta rápida y coordinada.

 

Alerta de la CIF en Yemen, julio de 2020 (en inglés)

 

 


[1] El análisis de la CIF se basa en datos recopilados en marzo de 2020 en 133 distritos de las 13 provincias del sur de Yemen, así como en un examen de los factores causales del hambre y sus efectos en esas zonas, que se realizó en el segundo trimestre de 2020. Entre estos, se encuentran las crecidas repentinas, las invasiones de langostas y gusanos cogolleros del maíz, y una ola de conflictos en las regiones de Al Jawf y Marib. En algunos meses, está prevista la publicación de un análisis completo de la CIF, que incluirá datos del resto del país.

Post A Comment

No Comments