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Nutrición e igualdad de género: la acción intersectorial en la respuesta al COVID-19 y posteriormente

  |   Red de la sociedad civil SUN, Red de países SUN

* Artículo originalmente publicado en CanWaCH, redactado por World Vision Canada


Fotografía de ENRICH/World Vision Canada/Paul Bettings

En el transcurso de los últimos meses, la pandemia de la enfermedad provocada por el coronavirus (COVID-19) ha sido el centro de atención de la mayoría de los canadienses, ya que todos los días aparece en los titulares y los medios periodísticos mientras los gobiernos del mundo luchan para contener sus efectos.

Si bien, en este momento, la atención general se deposita en las consecuencias de la enfermedad en cuanto a muertes, infecciones, y los efectos de las cuarentenas, la pandemia ha agravado las disparidades de género que ya existían. En este sentido, los riesgos de que la malnutrición y la inseguridad alimentaria aumenten recaen, en gran medida, sobre las mujeres y las niñas de los países de ingresos bajos y medianos con los posibles efectos perjudiciales y duraderos en la salud, el bienestar y la estabilidad futura general.

Ante el brote pandémico de COVID-19, ligar la nutrición a la igualdad de género cobra más relevancia aún

En el lapso de pocos meses, la pandemia ha ocasionado efectos negativos y significativos en la pobreza, la nutrición y la salud global, además ha exacerbado las desigualdades en materia de sistemas alimentarios, igualdad de género y violencia de género. Durante la pandemia, se pudo comprobar que los sistemas alimentarios debilitados y el agotamiento de las fuentes de ingresos dejan un menor margen para conseguir alimentos nutritivos, y que las mujeres y las niñas suelen ser las últimas en comer, las que menos comen y quienes llevan una dieta de calidad inferior. Durante el brote de Ébola, las repercusiones socioeconómicas incidieron en las mujeres de forma desproporcionada, debido a las distintas vulnerabilidades socioeconómicas y desigualdades de género preexistentes, lo que generó mayor malnutrición y peores resultados sanitarios.

Si bien en el reciente Informe de la nutrición mundial 2020 se hace hincapié en la equidad, de ningún modo se tratan las dinámicas de género, lo que deja un vacío importante. Sin embargo, casi todos los aspectos de la programación de salud global están inevitablemente atravesados por la nutrición y la igualdad de género.

Es bien sabido que los enfoques multisectoriales de nutrición son importantes para abordar la malnutrición y sus efectos. Es necesario realizar un cambio en la programación de nutrición a fin de abordar las desigualdades de género y los riesgos que corren las mujeres y las niñas. Es fundamental que las actividades destinadas a reparar estas diferencias se centren en empoderar a las mujeres y a las niñas como agentes transformadoras de cambio. De ello se desprende la necesidad de que tengan representación y gocen de poder estructural para poder subsanar las diferencias de manera sostenible y significativa en materia de género. También implica que las mujeres y las niñas deben tener participación activa cuando se señalen y aborden los obstáculos de los entornos políticos, económicos y socioculturales subyacentes que menoscaban su poder decisorio y capacidad para adquirir los bienes que se necesitan para que, tanto ellas como los familiares a cargo, puedan gozar de una nutrición óptima. Asimismo, se precisa modificar las estructuras y los sistemas actuales a fin de que sean más equitativos y sensibles a las necesidades de las mujeres y las niñas y otros grupos marginados.

Las consecuencias de la malnutrición repercuten en los entornos educativos, el potencial de ingresos y el empoderamiento económico, aunque existe una relación recíproca entre estos factores. A fin de conseguir progresos concretos en el estado nutricional de las mujeres y las niñas, necesitamos crear oportunidades para la producción de alimentos, los ahorros, la higiene adecuada y la educación, por nombrar solo algunas intervenciones. Es menester reconocer la profundidad y el alcance de las necesidades de las mujeres y las niñas, y fortalecer en consonancia nuestra programación.

El Marco para la transformación de la situación de género en pro de la nutrición permitirá reparar estas diferencias

El Marco para la transformación de la situación de género en pro de la nutrición —un modelo conceptual con base científica y práctica— permitirá mejorar el análisis de género, y el diseño, el monitoreo y la evaluación de los enfoques y las intervenciones de nutrición para alcanzar la igualdad de género. Dicho Marco permitirá aprovechar el potencial de los programas de nutrición para abordar las desigualdades de género mediante el análisis de género y de la forma en que las normas, creencias y concepciones sexistas determinan los roles, las relaciones, la división del trabajo, las posibilidades de acceso, control y poder y las prácticas de nutrición en las familias, las comunidades, las instituciones, la cultura y la economía.

Por intermedio de un consorcio de socios —que dirige World Vision Canada— con experiencia en investigación, programación técnica, promoción y voluntad política, se logra que el Marco tenga una base empírica, beneficie la programación y reciba el apoyo de los principales organismos mundiales de nutrición. En el transcurso de los próximos seis meses, elaboraremos un marco conceptual que demuestre las principales formas en las que la nutrición y la igualdad de género interactúan y se sustentan, aporte evidencia complementaria e informes de políticas en los que se analizan en mayor profundidad los componentes y los sectores particulares. Asimismo, colocaremos un conjunto de herramientas sencillas para que quienes ejecutan los programas tracen en el Marco el diseño, el monitoreo y la evaluación (donde se incluiría la herramienta de evaluación rápida, así como otros recursos existentes).

Una vez que se finalice este proceso, exhortaremos a los líderes de nutrición, los donantes y los actores involucrados para que se comprometan con la incorporación y la defensa de las herramientas que fomentan la igualdad de género en su programación de nutrición.

El Marco para la transformación de la situación de género en pro de la nutrición permitirá que las consideraciones de género se evalúen adecuada e intersectorialmente y que las intervenciones de nutrición, sensibles a la nutrición y transformadoras en materia de género se empleen en el plano mundial, tanto en nuestra respuesta al COVID-19 como en las medidas para reconstruir mejor.

Gracias a la introducción de las herramientas mencionadas y al uso de las amplias redes y conocimientos especializados de los miembros de la coalición, el Marco transformará la historia de la programación de nutrición en todo el mundo. De este modo, se podrá avanzar con la promoción y las políticas de nutrición que propicien la transformación de la situación de género a escala mundial y empoderar a las mujeres y a las niñas —tanto en el plano individual como colectivo— para que puedan decidir sobre sus derechos y los resultados como lo deseen.

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