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Reflexiones sobre mi misión a El Salvador

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Acerca de la autora: La Dra. Claire Blanchard, coordinadora de la Red de la sociedad civil SUN, reflexiona sobre su misión a El Salvador, 2016

Meeting with youth of the Tonacatepeque area, ABAZORTE programme, member of NUTRES (SUN CSA in El Salvador), 19 February 2016 © CALMA for NUTRES

Reunión con los jóvenes de Tonacatepeque, programa ABAZORTE, miembros de NUTRES (ASC del Movimiento SUN en El Salvador), 19 de febrero de 2016 © CALMA para NUTRES

Al regresar de mi visita de campo a NUTRES (Alianza de las Organizaciones de la Sociedad Civil por la Soberanía y Seguridad Alimentaria Nutricional), la Alianza de la sociedad civil del Movimiento SUN en El Salvador presidida por CALMA (Centro de Apoyo de Lactancia Materna) – una Organización de la sociedad civil local que trabaja en lactancia materna – sentí deseos de contar mi valiosa experiencia con una alianza involucrada, dedicada y comprometida de 7 organizaciones de base.

El Salvador es un país pequeño, densamente poblado que enfrenta problemas de corrupción, tráfico de drogas y un nivel de violencia que lo define todo.

Los empleados de seguridad privada y los policías armados ocupan todas las calles de El Salvador, recordándonos los constantes riesgos de seguridad y los grandes problemas de violencia. El Salvador tiene una de las tasas de homicidios más altas del mundo: se reportaron más de 1000 muertes durante las primeras seis semanas del año, de las cuales el 70-80 % de las víctimas fueron jóvenes.

Mi visita a Tonacatepeque, que estuvo cargada de emociones, me permitió ver las cosas con mayor claridad. Tuve la suerte de conocer a 25 niños, adolescentes y jóvenes adultos de tres comunidades (San Isidro, Cabana y Tonacatepeque). Fue conmovedor oír las historias de niños cuyas vidas están dominadas por la pobreza. La extrema violencia engendrada por la pobreza es el mayor obstáculo que les impide tener acceso a la educación, la alimentación y, simplemente, al derecho de desarrollarse, ser felices y jugar. La industria minera explota a esta comunidad, como lo hacen muchas otras en todo el país. Verdaderamente, esta es una realidad que ya no debería existir en el mundo, aunque prevalece en muchos países. A pesar de esto, fue sorprendente y alentador ver a estos jóvenes luchar por hacer de la comunidad un mejor lugar.

El programa ABAZORTE les da esperanzas a muchos jóvenes huérfanos o que provienen de hogares monoparentales. Las familias desintegradas son una realidad cotidiana aquí debido a la pobreza y los delitos. El programa brinda un sistema de apoyo, que les permite a los niños jugar al fútbol, ir a la escuela y usar los jardines comunitarios; les enseña que hay una alternativa a la violencia que pueden elegir.

Los testimonios que escuchamos estuvieron llenos de humildad y, por momentos, fue difícil evitar el llanto:

  • Enrique, de 25 años, nos contó su experiencia como mentor y entrenador de fútbol. Nos dijo: «Veo esto como un servicio para mi comunidad y, al mismo tiempo, creo nos ayuda a conocer más sobre la nutrición, ya que estamos mal informados. A través de este programa, puedo enseñarles a los niños a tener una vida plena y feliz. Necesitamos tener acceso libre y local a la educación (desde el nivel primario al nivel universitario) para poder salir de este círculo de pobreza. De 30 niños que van a la escuela, solamente tres irán a la universidad. Necesitamos que el gobierno invierta más en esta área. Como jóvenes, debemos comprometernos como futuros dirigentes y representantes de este planeta».
  • Cal, un niño de 12 años, nos contó su experiencia laboral en proyectos ambientales para luchar contra la deforestación y reciclar desechos para utilizarlos en jardines comunitarios. Dijo: «Formamos familias a través de este esfuerzo».
  • Andy de 17 años compartió su experiencia de violencia. «Un día, regresaba de la escuela en mi bicicleta y un grupo de chicos me dio una paliza. Yo los conocía y ellos me conocían».
  • Isabella, una adolescente de 17 años, respondió: «No juzgo a quienes recurren a la violencia. Es una escapatoria para ellos, una forma de sobrevivir. No tenemos educación, no tenemos trabajo, no tenemos futuro, no tenemos sueños, no tenemos oportunidades recreativas. ABAZORTE nos ayuda a convertir los sueños en realidad».

El programa se concentra en brindarles a los jóvenes educación nutricional, sistemas de apoyo, orientación sobre la preservación del medio ambiente, asesoramiento y capacitación para que puedan encontrar trabajo y tener un ingreso. Les enseña a los niños a cultivar la tierra. Su impacto se extiende a otras partes de la comunidad, incluyendo a padres, profesores y otros niños.

El grupo de jóvenes espera que NUTRES y ABAZORTE, como miembro de NUTRES, ayuden a que sus voces lleguen a los responsables de la toma de decisiones. Los jóvenes exigen:

  • más inversiones de los gobiernos (nacionales y locales) en el acceso gratuito y descentralizado a la educación (hasta el nivel universitario), becas para los estudiantes y soluciones innovadoras como aprendizaje a distancia con tutoría local
  • libre acceso a espacios de juego y áreas de recreación
  • promoción de sus derechos a la educación, la alimentación y la nutrición, la tierra, el agua
  • que los MP realicen visitas de campo para conocer cómo viven los jóvenes
  • el desarrollo de procesos que respalden la participación de los jóvenes

La visita a ABAZORTE fue una experiencia movilizadora y un recordatorio importante de lo importante que es apoyar la participación de los jóvenes en las comunidades pobres.

Como movimiento, tenemos la necesidad de garantizar que los líderes del mañana puedan formar el mundo hoy y, como RSC del Movimiento SUN, trataremos de encontrar formas de involucrar a los jóvenes en las actividades de promoción para influir en las decisiones que afectan a sus vidas.

 

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